Mujeres científicas bajo un techo de cristal

De los obstáculos a los que se enfrentan las investigadoras habló la licenciada en Física y divulgadora Irene Lapuente 

S.Fornós

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Imagen de la licenciada en Física y divulgadora científica Irene Lapuente durante la charla. FOTO: S.Fornós

Imagen de la licenciada en Física y divulgadora científica Irene Lapuente durante la charla. FOTO: S.Fornós

El techo de cristal en la ciencia continúa siendo un freno en la carrera científica de muchas mujeres. Y sobre este escenario charlaron esta semana la licenciada en Física y divulgadora científica Irene Lapuente y Raül Toran, presidente de la Associació Catalana de Comunicació Científica, en un nuevo encuentro Live Talk #UnaVentanaALaCiencia.

«El techo de cristal es un conjunto de dificultades que una persona va sufriendo a lo largo de su carrera y que le impiden llegar a puestos más altos», reconoció Irene Lapuente, quien después matizó que la afirmación de que «la mujer no está en ciencia no es correcta, porque hay muchas mujeres, pero pocas liderando grupos científicos o centros de investigación». Es por ello que certificó que «la dificultad al avance, existe y es una realidad». 

Un camino en el que según la divulgadora científica también se cruza la percepción personal. «Si alguien ha tenido éxito, tampoco tiene muchas ganas de reconocer que es difícil, porque lo ha logrado y es un tema delicado», aseguró. 

De partida, Irene Lapuente lanzó la siguiente cifra: «Los datos nos dicen que a los seis años las niñas creen que son menos inteligentes que los niños. Es un prejuicio social adquirido, como podríamos pensar que la gente más alta es más inteligente». 
Con el paso del tiempo las perspectivas no mejoran, si nos fijamos en la universidad donde –asegura la experta– «hay una gran densidad de chicas en carreras biosanitarias, pero en ingeniería o física la representación es menor». Paralelamente, aparecen «pequeños y sutiles cambios», según describe la licenciada en Física.

«Tuve la suerte de tener unos padres que me motivaron a estudiar ciencia y no tuve la sensación de inferioridad, pero durante la carrera empezó a hacerse palpable y sutil la teoría de que los chicos eran inteligentes por naturaleza, como mucho eran gandules, y las chicas muy trabajadoras», rememoró, para después reconocer que «lo fuerte es que creo que nos lo creíamos y nosotras trabajábamos por si acaso». 

Progresivamente, surgen otras creencias como que «si en un gran proyecto ponemos a una mujer puede quitarnos puntos. Al final, llueve sobre mojado, porque si no nos ponen de líder, no tenemos experiencia», corroboró Irene Lapuente. Con el fin de acercar esta realidad, la divulgadora científica expuso el caso de las mujeres que trabajan en YouTube: «El abuso que reciben las youtubers científicas en sus comentarios es el doble que un científico, porque a ellas se las juzga por cómo visten o el tono», explicó Irene Lapuente, para después señalar que «hablamos de 400 blogs de chicos y unos 30 de chicas, y siendo muchas menos, el acoso es mayor». 
Medidas 

Sobre cómo revertir esta situación para tener las mismas oportunidades, la divulgadora científica considera que «la primera medida estaría vinculada a la comunicación, porque seguimos haciendo una comunicación más dirigida a chicos», junto a la desaparición de prejuicios como que «las mujeres siempre llevan zapatos de tacón o que los científicos son locos».

Buscar referentes
Asimismo, en opinión de Irene Lapuente «hay que buscar referentes y quitar a la mujer del olvido de la historia». «No somos las primeras. Ha habido un momento de la historia donde la mujer tenía prohibido acceder a la universidad, y las que lo consiguieron merecen doble mérito», respaldó la divulgadora científica, para después defender «los top 10 son buenos, pero también necesitamos referentes de a pie. Gente que está en nuestro día a día». 

Y para fomentar el interés por las carreras STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), las universidades, museos y centros de investigación también deben hacer los deberes. «Chicos y chicas no somos tan distintos, por lo que no sé si hay que hacer cosas especiales para las chicas», afirmó Irene Lapuente, quien expuso su experiencia personal: «Yo quería comprender el mundo. Estas curiosidades las tenemos chicos y chicas». 

A su juicio, también es importante fomentar el interés por las disciplinas STEAM «para ser ciudadanos responsables». «La gran mayoría de retos a los que se enfrenta la sociedad tienen un componente científico-tecnológico, con lo cual si decidimos sobre vacunas, transgénicos o la Covid-19, debemos tener un mínimo de esta cultura para poder ser ciudadanos del mundo», señaló la divulgadora científica.  
Al final, un científico o una científica es una persona curiosa que dedica horas y esfuerzo. «Estoy en contra de mentir, la ciencia requiere esfuerzo, pero el arte y la filosófica 

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