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Un dolor intenso que no cicatriza

Los psicólogos atienden a más de 200 personas tras los ataques terroristas

Cristian Reino 

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Un niño muestra sus condolencias con un mensaje escrito en un árbol de Las Ramblas. Foto: EFE/Andreu Dalmau

Un niño muestra sus condolencias con un mensaje escrito en un árbol de Las Ramblas. Foto: EFE/Andreu Dalmau

No hay nada más desgarrador que perder a un ser querido. Si encima este fallecimiento se produce de forma salvaje, como en los atentados terroristas perpetrados el pasado jueves en Barcelona y Cambrils por una célula yihadista, el dolor es mucho más intenso, una cicatriz sin cerrar del todo que permanece en el interior de la persona para siempre.

Ya se han identificado las 15 víctimas mortales (13 en las Ramblas, otra en Barcelona y una en Cambrils). La zaragozana asesinada en el atentado en el Baix Camp será enterrada hoy en el Cementerio de Torrero de la capital maña.

Los psicólogos que están sobre el terreno estos días tienen la difícil tarea de tratar de recuperar anímicamente a heridos, testigos, familiares de las víctimas y a la ciudadanía en general. 

Por desgracia tienen experiencia: los más veteranos prestaron sus servicios de atención ya hace treinta años en el brutal atentado de ETA en Hipercor, que se llevó por delante la vida de 21 personas, o hace dos años en el accidente de Germanwings en los Alpes, donde murieron 150 personas. 

Tras el shock inicial, se inicia un largo proceso de duelo que permanece siempre latente. Ana Romeu, experta en psicología de emergencias, forma parte del grupo de voluntarios que el Colegio de Psicólogos de Catalunya ha puesto a disposición de las autoridades para la atención psico-social. 

La mujer que perdió la vida en Cambrils será enterrada hoy en Zaragoza

Según su criterio, el ser humano está preparado para superar «cualquier adversidad». La persona o familiar afectada por un golpe de este tipo lo pasa mal, pero a su juicio «la mayoría de las personas, entre el 70% y el 80%, superan estas adversidades sin desarrollar trastornos posteriores». 

Una cosa es superar la tragedia y otra olvidarla, lo que es imposible. Romeu relata que con los años las personas cambian y el trágico suceso pasa a formar parte de sus vidas, primero solo se piensan en ello, luego ya forma parte de cada uno de ellos. «El dolor siempre está ahí, señala, no cicatriza del todo, baja la intensidad, pero siempre está ahí», apunta.

Desde el jueves por la tarde, los familiares de las víctimas han sido acogidos por equipos de atención psico-social en salas específicas habilitadas, informados y desplazados a diferentes centros sanitarios en el caso de los heridos y en el caso de las víctimas mortales han sido trasladados a la Ciudad de la Justicia, sede Instituto de Medicina Legal de Catalunya. 

Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona señalan que en el instituto de medicina legal han sido atendidas psicológicamente unas 70 personas. «He hablado con el equipo y lo más duro es cuando acuden a identificar a los fallecidos», relata Laia Ortiz, teniente de alcalde de Barcelona, coordinadora del operativo psico-social. Según apunta, «algunos familiares han viajado a Barcelona sin saber si sus sedes queridos estaban vivos o no». 

En total, los psicólogos han atendido hasta la fecha a más de 200 personas, una cifra que irá a más, pues el consistorio puso el domingo en marcha un segundo plan de actuación, que consiste en ampliar la prestación de la ayuda a todas las personas (comerciantes, trabajadores o viandantes) que estaban en Las Ramblas el fatídico jueves pasado y que no resultaron heridos por el atentado.

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