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110 años del pabellón de Sant Vicenç de Calders que fue colegio, iglesia y dispensario

Los vecinos de la colonia ferroviaria reivindican el reconocimiento y preservación de un conjunto histórico

José M. Baselga

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Fueron muchos los niños que acudieron al colegio en ese edificio. El pabellón C, como se le conocía en el barrio ferroviario de Sant Vicenç de Calders. El pasado 31 de enero ese pabellón cumplió 110 años.

Los vecinos de la colonia ferroviaria lo han recordado para seguir reivindicando la protección y promoción del asentamiento que fue una de las principales colonias ferroviarias y que hoy lucha para que las administraciones la potencien como espacio de interés histórico.

Dar a conocer
Edu Martínez, vecino del barrio e impulsor de la iniciativa para dar a conocer la histórica zona, publica en el Facebook de la Colonia ferroviaria la historia de ese singular pabellón.

Hoy es la sede de la asociación.

El 31 de enero de hace 110 años las familias de los ferroviarios entraban por primera vez en el edificio. Acabaron de construirlo el 23 de diciembre de 1907 y en enero de 1908 entregaron las llaves a las familias, recuerda Martínez. 

Importante
«Fue una edificación muy importante para la colonia ferroviaria». Porque inicialmente en el edificio todo eran viviendas para los factores de la compañía. Era de los pabellones catalogados como de primera categoría. Las viviendas tenían una habitación más que el resto de pabellones de la colonia.

Pero el edificio ganó importancia a medida que crecía la población en la colonia en la que llegaron a vivir más de 300 personas y se necesitaban servicios. A principios de los años 20, la Compañía del Ferrocarril Madrid, Zaragoza, Alicante (MZA), que construyó el poblado ferroviario para sus trabajadores, habilitó en  los bajos del edificio la escuela para los hijos de los empleados.

Los vecinos han conservado materiales y recuerdos.

Posteriormente también acogió la guardería, más aulas del colegio ante el aumento de niños, el dispensario médico y en 1944, ya en tiempos de la compañía Renfe, la capilla.

Conservado
Los vecinos del barrio ferroviario han conservado esas históricas dependencias en las que crecieron diversas generaciones. Han preservado durante décadas mobiliarios y elementos que todavía pueden verse en el histórico pabellón que muestra cómo eran aquellas escuelas.

«Gracias a la Asociación Familiar Ferroviaria muchos de esos espacios están en buen estado y todavía tienen un importante lugar en la vida social de la colonia», explica Edu Martínez. Esa conservación ayuda a mostrar cómo era la vida de los ferroviarios.

 

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