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Admiten a trámite la querella contra los Mossos por la muerte de un detenido en Salou

El juez, sin embargo, niega la práctica de las pruebas propuestas por la acusación, que ha presentado recurso de apelación
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Rita y José Manuel, padres del fallecido, y la hermana, Yolanda, en una foto tomada en marzo. Foto: Pere Ferré

Rita y José Manuel, padres del fallecido, y la hermana, Yolanda, en una foto tomada en marzo. Foto: Pere Ferré

El magistrado del juzgado de instrucción número 6 de Tarragona ha admitido a trámite la querella contra los Mossos d’Esquadra por la muerte de un detenido en Salou el año pasado, de modo que acepta que podría haber comisión de delitos. Aún así, deniega la práctica de todas las pruebas propuestas por la acusación particular, y cita a los querellados el próximo martes, 7 de julio, a las 10 horas.

En la interlocutoria, que fue emitida el día 22 de junio, el juez apunta que, «no obstante la admisión a trámite, el procedimiento en el que ha sido admitido se ha acumulado a otro que permanecerá en situación de sobreseimiento provisional, al no haberse justificado debidamente por la parte querellante la aparición de hechos novedosos que justificaran la reapertura del procedimiento».

Pero la acusación ha presentado un recurso de apelación a la Audiencia Provincial, entendiendo que «al tratarse de presuntos delitos cometidos por funcionarios públicos en el ejercicio de sus cargos, el procedimiento a seguir es el establecido en la Ley del Tribunal del Jurado», apunta el letrado Carles Herrera, del bufete tarraconense Europraxis Legal. Defiende que deberían haber sido imputados automáticamente, y más teniendo en cuenta que podría tratarse de un homicidio imprudente. Por todo ello considera que «no se ha seguido el procedimiento que correspondería para la aceptación de una querella de estas características».

En el texto, la acusación señala que se ha producido una «infracción», insistiendo en que «no resulta procedente acumular las diligencias previas incoadas como consecuencia de la querella, a otras diligencias previas anteriores». Se refiere a la infracción de varios artículos de la Ley del Tribunal del Jurado. Por ello pide «la nulidad» de la interlocutoria recorrida, ordenando la adecuación del procedimiento a las especificaciones de la Ley del Tribunal del Jurado».

 

La querella, en marzo

El padre y la pareja del hombre de 43 años fallecido el 2 de abril de 2014 en Salou tras ser reducido por los Mossos d’Esquadra registraron el 23 de marzo en el juzgado de guardia de Tarragona una querella criminal contra un sargento, un cabo y ocho agentes del cuerpo de los Mossos, además de dos efectivos del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM). En el texto, firmado por José Manuel Prieto y Bárbara Gerindote, acusaban a los agentes de la policía catalana de un delito de imprudencia grave con resultado de muerte y otro de lesiones. En el caso del SEM, se refirieron a un delito contra la integridad moral y contra la intimidad, todo ello a raíz de lo sucedido el día en el que falleció Juan Carlos Prieto.

La versión difundida el año pasado tras conocerse los hechos señalaba que fue el mismo Juan Carlos Prieto quien llamó para pedir ayuda, y cuando llegaron los agentes vieron que estaba agrediendo a su pareja y no quería abrir. Tuvieron que derribar la puerta, intervinieron para separarles y le redujeron. Ya esposado, perdió la conciencia. Y finalmente, murió. También apuntaron que era consumidor habitual de drogas.

Pero la familia, representada por el abogado Carles Herrera, dice que las cosas no ocurrieron exactamente así. Recabaron información y pruebas. Según especifica la demanda presentada en marzo, su versión defiende que Juan Carlos Prieto, consumidor habitual de cocaína, sufrió un episodio psiquiátrico de ataque de pánico cuando estaba en su domicilio en compañía de su pareja. Por ello solicitó ayuda médica y policial llamando al 112 y al 061 doce veces en una hora, entre las 20.30 y las 21.30 horas.

Los familiares aseguran que cuando llegó el jefe del operativo policial, en lugar de aplicar los protocolos establecidos como emergencia psiquiátrica, actuaron como en el caso de un episodio de violencia de género. Insisten en que en el tiempo que transcurrió desde su llegada (21 h) hasta que ordenó entrar por la fuerza al domicilio (22 h) no realizó ningún aviso para que compareciera una ambulancia medicalizada. «Sin embargo –explican–, Prieto siguió llamando al 112 y al 061, pidiendo ayuda, ya que, como reconoció el jefe del operativo, existía real peligro para las personas que estaban en la vivienda», subrayaba el texto de la querella. Dicen que a las 22 horas, la policía entró por la fuerza y, tras separarlo en el cuarto de baño de su pareja –querellante en este caso–, le llevaron al comedor, donde le pusieron boca abajo, le esposaron y le pegaron.

 

Concausa de varios factores

«Finalmente, el hombre falleció entre las 22.16 y las 22.18 horas, como consecuencia de un delirio agitado, debido a una concausa de varios factores, entre los que juega un papel primordial la forma de actuar de los querellados agentes de los Mossos d’Esquadra», prosigue la querella. Y concluye: «A las 22.30 horas llegó al lugar de los hechos un médico del SEM que practicó una reanimación cardiorespiratoria durante unos veinte minutos, declarando la muerte de Juan Carlos Prieto a las 22.50 horas».

Los familiares defienden que por culpa de la paliza le fracturaron 8 costillas «en una zona que se desvincula de cualquier maniobra resucitatoria».

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