Buscando a Budha desesperadamente

Una familia de Calafell busca  desde septiembre al perro que le robaron de su casa

José M. Baselga

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Busha con su propietaria Andrea.

Busha con su propietaria Andrea.

«Se dónde está tu perro. Lo están vendiendo en un mercadillo. Envíame 200 euros para comprarlo y te lo envío».  «Al perro lo están vendiendo en internet. Por 100 euros te digo dónde». Son algunas de las llamadas que ha recibido Andrea Llerena después de colgar carteles ofreciendo una recompensa de 1.000 euros por su perro Budha.

«Son muchos los que intentan estafarnos», lamenta Andrea Llerena que desde el pasado 6 de septiembre busca a Budha después de que lo robasen de su casa. El animal estaba en el comedor de la vivienda junto a los otros dos perros de la familia. Budha es un American Staffordshire. Los otros, un Rotweiller y un Staffordshire bull terrier.

Quien entró en la casa no robó nada. Sólo se llevó a Budha. En la vivienda había cámaras que controlan el interior de la vivienda, pero de ese 6 se septiembre entre las 7.45 y las 10.00, cuando no había nadie en la casa, no hay imágenes. Andrea explica que al poner la denuncia,  la policía les explicó que los ladrones pueden usar inhibidores que pueden impedir grabaciones.

Lo último que captaron las cámaras es como los tres perros ladran hacia un lugar concreto de forma desesperada. Y de golpe se corta la imagen. 

¿Por qué no atacaron tratándose de tres animales de esas razas de las consideradas potencialmente peligrosas? Su propietaria explica que no están entrenados para vigilancia ni ataque. Son unos animales muy familiares.

Desde ese día la familia no ha dejado de buscar Budha. Para quien no haya tenido un animal es complicado llegar a entender que un perro es alguien más de la familia. Y que se hace lo necesario.

Con chip

Por eso la desesperada búsqueda de Budha. Son muchos los pueblos de la zona con carteles con la foto del perro. La redes sociales recuerdan constantemente la ausencia de Budha. Todos los centros veterinarios del país están avisados ya que el animal lleva chip. El rastreo ha llegado incluso a Francia e Italia. «No vamos a parar hasta que aparezca».

El robo de perros de esas razas suele ser para criar, lo que en el caso de Budha es imposible ya que está castrado. También para peleas o para usarlos como sparring de perros empleados para esa salvajada. También para vigilar zonas de plantaciones de marihuana o casas okupadas.

Por eso la familia de Budha coloca sus carteles de búsqueda en zonas donde conocen que hay lugares conflictivos. «Buscamos a ciegas, pero no vamos a parar hasta saber algo».

La familia pide ayuda por si alguien ve al perro en alguna casa, atado en un terreno, en un garaje, nave industrial o alguien que lo ofrezca en internet. Pero de momento las llamadas recibidas no han dado resultado. Y las hay que son intentos de estafa lo que incrementa, si cabe, la desesperación por la ausencia de Budha.

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