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Cambrils acoge una prueba piloto para adecuar la medicación en los ancianos

El proyecto se aleja del control estricto de los fármacos, da más flexibilidad y busca conseguir una mejor calidad de vida

Mònica Just

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Neus Martínez, médico de familia, ayudando a algunas residentes en la toma de su medicación. Foto: Alba Mariné

Neus Martínez, médico de familia, ayudando a algunas residentes en la toma de su medicación. Foto: Alba Mariné

Optimizar la administración de la medicación en los pacientes geriátricos –la mayoría de ellos polimedicados– más allá del estricto cumplimiento de los parámetros establecidos. Este es el objetivo que persigue una prueba piloto que se está desarrollando en la Residència Baix Camp de Cambrils y que trata de mejorar el plan terapéutico de los ancianos, cambiando de perspectiva y centrándose en la atención especializada y en las necesidades de cada paciente.

El programa se impulsa de la mano de Almudena Garnica, geriatra del Hospital Sant Joan de Reus; y Neus Martínez, médico de familia del Hospital Lleuger de Cambrils y médico responsable de la residencia.

Su funcionamiento se concreta mediante las denominadas interconsultas, donde profesionales de primaria y de atención hospitalaria mantienen contacto directo y valoran cada caso, de forma individual. «Tratamos de alejarnos del control estricto que se llevaría a cabo en otros tipos de pacientes para centrarnos en la persona, sus necesidades concretas y en que pueda tener la mejor calidad de vida posible», explica la doctora Garnica. Neus Martínez, por su parte, considera que la cooperación entre ellas «es muy buena» y valora positivamente los primeros resultados obtenidos.

«A veces hemos reducido medicación, hemos simplificado un tratamiento y el paciente se ha encontrado mucho mejor, sin tomar tanta química. Pero cada caso es distinto. En otras ocasiones hemos reintroducido la administración de algún fármaco», señala la geriatra. Y es que su voluntad es cambiar la perspectiva del plan terapéutico, dando algo más de flexibilidad al tratarse de gente mayor y teniendo en cuenta el caso de cada anciano, uno a uno. De hecho, como apuntan las doctoras responsables del programa, «en algunos casos la medicación para conseguir unos niveles concretos no les beneficia. Hay que pensar en ellos».

En la residencia Baix Camp –que es pública pero de gestión privada –hay unos 50 residentes. Pero el programa se está introduciendo en un ámbito que abarca unos 500 ancianos, y la idea es ampliarlo a todas las residencias del Baix Camp. De momento, la valoración de sus impulsoras es positiva. «Los pacientes, en su gran mayoría, están mejor, y además hemos reducido un 20% el gasto farmacéutico, que también es positivo», apunta la doctora Garnica.

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