Clarà Mar, la urbanización que ‘protege’ Muntanyans de Torredembarra

Esta urbanización privada ha colocado carteles que impide le paso rodado y contaminante. Lo hizo primero por motivos sanitarios y luego por el deterioro de sus viales. Ahora, el Ayuntamiento dará validez pública a esta señalización y alejará los vehículos de la arena.

Jordi Cabré

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Las señales verticales que han puesto los vecinos en una de las entradas de la urbanización. FOTO: Alba Mariné

Las señales verticales que han puesto los vecinos en una de las entradas de la urbanización. FOTO: Alba Mariné

Torredembarra restringirá el paso de tráfico a motor a la urbanización Clarà Mar, un polígono de actuación urbanística (PAU) que no está recepcionado y por tanto sus viales y los servicios son privados y sufragados por su vecindario. La medida, que se está tramitando, dará oficialidad a una decisión del vecindario que se tomó en 2020, a raíz de la pandemia.

Durante la primavera de 2020, con el Estado de Alarma y las restricciones de movilidad obligatorias para evitar la propagación del virus, la accesibilidad rodada a estas calles torrenses (Cinta, Artet, Tremall o Xarxa) se prohibió y solo se permitió el acceso peatonal o en bicicleta. Así lo encontraron otros vecinos que querían disfrutar de la playa en una época donde se requería distancia ante el temor del virus.

El acceso privado de los vecinos tiene una barrera que se abre con un mando. FOTO: A. Mariné

El pasado año, un cartel en la entrada de Clarà Mar impedía el paso como medida sanitaria. Y los «visitantes» como LLuís Coll entendían el razonamiento. Luego, el carten se cambió por otro (el actual) donde el argumento sanitario se cambió por el deterioro de calles y túnel. Y aquí la comprensión de los que iban a la playa ya no fue tan contundente. 

En una de las entradas hay señalización vertical que permite el acceso a pie y en bici y prohíbe el paso de coches y motos. La entrada rodada de los vecinos está en otro acceso, con una barrera automática que se acciona con un mando a distancia.

La decisión de los vecinos de Clarà Mar la justifican por el estado de su urbanización y porque consideran que es privada. La situación, pero, no desagrada al gobierno local. El Ayuntamiento  es conocedor de las medidas que han adoptado los vecinos de Clarà Mar y que han costeado de su propio bolsillo. La urbanización sigue siendo privada y como tal asumen sus servicios.

El alcalde Eduard Rovira no ve con malos ojos esta prohibición ‘selectiva’ de vehículos para llegar hasta la playa de Els Muntanyans, una de las zonas ecológicas protegidas en el litoral de la ciudad. 

Es más, el propio alcalde asegura que la intención municipal es que en breve cambiarán estos rótulos por unos oficiales (escudo de la ciudad) pero con las mismas restricciones. «La medida ayudará a preservar esta parte protegida de la playa», añade Rovira.

Los orígenes

Clarà Mar nació a finales de los años 60 del siglo pasado dentro del plan parcial que aprobó la comisión de urbanismo de Tarragona en 1969. Se diseñaron las calles y se construyeron parcelas que están a ambos lados de la vía del tren. Carecen de servicios públicos porque no está recepcionada (las urbanizaciones delimitadas como PAU no cuentan con los proyectos de urbanización y cesiones de zonas verdes o equipamientos finalizados. Para revertir la situación en servicios públicos, los propietarios de estas fincas deben asumir estos costes si así lo desean ).

Al margen del interés que exista por ambas por convertir Clarà Mar en una urbanización pública, el consistorio sí admite que las prohibiciones surgidas por la pandemia permiten proteger la zona de la playa  Muntanyans y sus usuarios o visitantes tienen zonas de aparcamiento habilitados a escasos minutos de la arena. Rovira admite que el uso de las calles, según los servicios jurídicos municipales, es público por lo que su utilización no puede tener veto por parte del vecindario.

El túnel de la vía del tren

El cartel también habla de un mal estado del túnel de la vía del tren, un argumento que no se ajusta a la realidad, según ha comprobado el Diari. El paso subterráneo tiene unas medidas que posiblemente impiden el paso de un camión de bomberos, pero no hay otras patologías visibles. Adif, además, informa que no tiene conocimiento de que haya alguna anomalía en este paso de la vía. La humedad de la zona es lo único que resalta en las paredes de cemento de esta construcción.

El túnel de la vía del tren es estrecho, pero no presenta patologías, solo humedad foto: A. Mariné

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