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Cuando el primer helado de la temporada sabe a libertad

Crónica. Semana Santa. El inicio de las vacaciones anima ligeramente el ambiente de las terrazas, gastronomía y comercios de Cambrils y Salou

CRISTINA SIERRA

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Ambiente ayer al mediodía en la calle Consolat de Mar de Cambrils  FOTO: ALBA MARINÉ

Ambiente ayer al mediodía en la calle Consolat de Mar de Cambrils FOTO: ALBA MARINÉ

Los comerciantes y hosteleros de Cambrils y Salou se mostraban ayer optimistas con la llegada de los primeros turistas a los municipios costeros. Sobre las doce del mediodía el puerto cambrilense empezaba a llenarse poco a poco de personas que aprovechaban el día primaveral, bastante nublado, para salir a pasear, comprar, tomar algo o comer en uno de los restaurantes de la localidad. Una imagen esperanzadora que poco tenía que ver con la Semana Santa del año pasado, con la población confinada en casa y las calles desiertas. «Tenemos buenas sensaciones. La gente está animada, está cansada de las restricciones y quiere disfrutar», apuntaban los empresarios.

El primer día de las vacaciones coincidió con la inauguración de nuevos establecimientos en el municipio, como unas tiendas de ropa en las plazas de la iglesia de Sant Pere y en la de Catalunya, o la reapertura de aquellos bares y negocios de temporada, entre ellos, la heladería Antonio Sirvent, que antes de comer ya sirvió los primeros helados.

En la plaza de Marcel·lí Domingo una familia degustaba unos cucuruchos con los que dieron el pistoletazo de salida a las vacaciones y a la temporada. «Este helado sabe a gloria, a libertad. Teníamos muchas ganas de salir de casa. Hemos pasado unas semanas complicadas porque hemos tenido a un familiar ingresado por Covid. La verdad es que necesitábamos venir y pasear por el puerto y la playa», afirmaba María de Zaragoza, que tiene una segunda residencia en Cambrils.

Precisamente las personas con apartamentos en el municipio fueron los que más se dejaron ver ayer por la fachada marítima. Dolors y Pep, de Lleida, intentaban buscar una mesa para tomar un vermut, una misión casi imposible en primera línea pero no en segunda, donde sí habían mesas disponibles. «Tenemos una casa en Cambrils Mediterrani. Hemos venido a desconectar unos días que falta nos hace. El año pasado ya pasamos la Semana Santa encerrados y no nos queríamos quedar en Lleida. Estamos ya muy cansados psicológicamente y esta escapada nos da un poco de aire porque tampoco sabemos qué pasará después de estos días, si nos volverán a limitar la movilidad por un repunte de casos», manifestaban.

En esta línea, unos barceloneses habían aprovechado el día para bajar a Cambrils, visitar a sus familiares y disfrutar de la gastronomía local, una tarea complicada en algunos de los restaurantes del puerto si no se había hecho una reserva previa y que se repite cada fin de semana desde que se levantara el confinamiento municipal.

Por los paseos de levante y poniente también se respiraba un ambiente optimista, con los chiringuitos ya montados, preparados para recibir a turistas y vecinos, y con personas que aprovechaban la temperatura agradable para pasear, ir en bicicleta o patinar.

En Salou las sensaciones eran bastante parecidas. Por el paseo Jaume I se notaba ya la presencia de turistas y personas con segundas residencias, entre ellos, una familia fancesa que había llegado al municipio para disfrutar de las vacaciones y que estaban tomando un aperitivo en uno de los bares del paseo. «Somos de Narbona. Tenemos un apartamento en la costa y hemos venido en coche porque siempre es más cómodo. Nos hemos hecho las pcr para poder viajar con seguridad. Estamos muy contentos de estar aquí. Hoy no ha salido el sol pero esperamos que el tiempo nos acompañe y podamos disfrutar de paseos en bici y de la playa», explicaba Jeanne.

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