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Detector de emociones en la playa de Calafell

Una mujer ha podido recuperar un día después el anillo de su esposo tras perderlo en la arena 

José M. Baselga

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Abel con la mujer que perdió el anillo y el personal de playas.

Abel con la mujer que perdió el anillo y el personal de playas.

A Abel Viedma, de Calafell, le llegó este martes el detector de metales que había pedido. Había tenido otros dos, pero un día hace meses estaba en el campo y los agentes forestales los decomisaron. Argumentaron que estaba en una zona de valor arqueológico y que allí no podía llevar ese material. El vecino de Calafell dijo desconocer la situación del terreno, pero se quedó sin los aparatos y aún los espera.

Decidió comprarse otro y este martes fue a probarlo a la playa de Calafell. Cuando el personal encargado de las tumbonas y las sombrillas de la playa le vieron se acercaron y le explicaron una situación.

El día antes, una vecina había perdido un anillo. Además del precio que pudiese tener, tenía un valor sentimental. Era de su marido, ya fallecido. Cuando la mujer notó la pérdida, con un gran disgusto, se pasó horas rastrillando la arena en la zona en la que había estado en la playa. Pero el anillo no apareció.

Una posibilidad

Así que aquel joven con un detector de metales podría ser una posibilidad. Sin dudarlo se organizó una búsqueda. Con las hamacas se delimitó la zona en la que la mujer había estado el día antes y donde pudo haber perdido la joya. «Hicimos unas cuadrículas», explica Abel y comenzó una búsqueda que no daba resultado a medida que pasaban los minutos y la máquina acariciaba la arena.


Pero como todas las historias que acaban bien, se decidió un último intento. La máquina volvió a pasar por zona donde la vecina recordó haber estado sentada el día antes y el detector comenzó a dar señales. Allí estaba el anillo.

«Fue toda una emoción», explica Abel. La vecina comenzó a llorar y a dar las gracias mientras acariciaba la joya ya otra vez en su dedo. Estaba convencida que lo había perdido para siempre.

No criminalizar

La recuperación de esa pieza lleva a Abel a pedir que no se criminalice a los aficionados a los detectores de metales. El vecino de Calafell pertenece a la Associació de Detectoristes de Catalunya que también reclama que no se persiga esa práctica. 

El anillo pudo recuperarse.

Precisamente esta temporada el Ayuntamiento de Sitges ha prohibido el uso de detectores de metales en las playas con el argumento de preservar eventuales hallazgos de valor arqueológico como monedas históricas.

Estricto respeto

La Associació de Detectoristes de Catalunya también reclama ese reconocimiento como actividad que tiene en su código ético con «el estricto respeto por el patrimonio y el medio ambiente».

Abel explica que «es una actividad lúdica que para muchos es una relajación y que permite sacar de las playas hierros y clavos que son un peligro. Lo que se encuentra de más valor puede ser alguna moneda».

El detectorista de Calafell señala que ha sido el mejor estreno de su nuevo aparato mientras espera que le devuelvan los que le requisaron hace meses.

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