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Dos hermanos de l'Arboç participarán en el Panda Raid

Son 3.000 kilómetros por el desierto de Marruecos a bordo de un Seat Marbella.

José M. Baselga

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Marc y Ricard Ribas ya preparan la aventura.

Marc y Ricard Ribas ya preparan la aventura.

Son hermanos y apasionados del motor. Vecinos de l’Arboç, en 2016 decidieron comprar un pequeño coche singular: un Seat Marbella. El vehículo había corrido el Panda Raid en 2016 y estaba algo preparado, pero Marc y Ricard Ribas aún esperan mejorarlo.

Los dos hermanos disputarán la edición de este año del Panda Raid, un rally al estilo del París Dakar pero por el desierto de Marruecos. Siete etapas con 3.000 kilómetros que acaban en Marrakech tras pasar por pistas y, sobre todo, mucho desierto.

La prueba, que llega a su décima edición, fue creada para disputarla en Seat Panda, uno de los vehículos más populares de la década de 1980. Aunque también está abierto al Marbella, que surgió de la ruptura de Seat y Fiat y la marca española tuvo entonces que modificar y diferenciar el nombre del modelo base.

La prueba es dura por el terreno y el o poder usar navegador.


Con su Marbella, los hermanos de l’Arboç saldrán de Motril (Granada) para recorrer una prueba muy exigente, y más a bordo del espartano Marbella. «No es una competición de velocidad», explica Marc Ribas. La dificultad está en que los participantes no pueden llevar localizadores, ni GPS. Una brújula y un libro de ruta son las únicas orientaciones que Marc y Ricard tendrán en el desierto de Marruecos.

Así fueron los inicios de las primeras expediciones y el auténtico concepto de los raids, explican los organizadores. Por eso los dos hermanos de L’Arboç es en lo que más se preparan. «Es una competición de fiabilidad del coche y de navegación», destaca Marc, quien reconoce la falta de experiencia. Ahora buscan caminos para perderse e intentar encontrarse por el Baix Penedès y por pedregosos caminos de tierra.

El Panda Raid es una de las pruebas más singulares y participativas por ser más asequible que otros rally donde los equipos van dotados con miles de euros en material y equipos. Por eso la pasada edición participaron más de 300 choches.

De hecho muchos de los Panda o Marbella que compiten son de segunda mano. La única exigencia mecánica es dotar al  coche de un salvacarter que proteja los bajos. «Más allá de eso, el Marbella es muy resistente», explica el vecino de L’Arboç. Y si hay una avería, no es un modelo que exija de gran tecnología.

Un momento de la prueba de la pasada edición.

Los hermanos Ribas iniciarán su aventura el 2 de marzo. Por delante les esperarán los 3.000 kilómetros de caminos, tierra y mucho barro si coinciden con días de lluvia. 

Además de la dureza de las pistas, uno de los retos de la competición también es la complicidad del equipo. Aunque siendo hermanos Ricard y Marc deben tener esa prueba superada. Porque por eso sí, el Seat Marbella también triunfó por su pequeño tamaño.

Solidaria

Los hermanos harán la prueba de forma solidaria. Así piden aportaciones de material escolar que dejarán en alguna de las localidades por las que pasen. También recogen ayuda económica. Para la ayuda puede llamarse a Marc (652  907 348) o en el correo marc_ribas_p@hotmail.com.

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