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Dos tarraconenses, segundos en la Copa del Mundo de Heladería 2016

El cambrilense Antonio Sirvent y Marc Piqué de Roda de Berà, miembros del equipo español, consiguieron la plata con sus elaboraciones inspiradas en el cuento de la Caperucita Roja

Carmina Marsiñach

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Antonio Sirvent y Marc Piqué, con los trofeos conseguidos en la Copa del Mundo de Heladería. Foto: A.González

Antonio Sirvent y Marc Piqué, con los trofeos conseguidos en la Copa del Mundo de Heladería. Foto: A.González

«Conseguir un segundo puesto en Italia es como quedar primeros». Los dos tarraconenses que formaron parte del equipo español en la Copa del Mundo de Heladería 2016, Antonio Sirvent de Cambrils, y Marc Piqué de Roda de Berà, coinciden en afirmar que los italianos - que quedaron primeros- siempre tienen ventaja porque juegan en casa. «No solo lo decimos nosotros, nos lo han dicho muchos profesionales del sector», apunta Marc. Los australianos consiguieron un tercer puesto.

La Copa del Mundo de Heladería es una competición bianual que se celebra en Rimini, Italia, en el marco de Sigep, el salón internacional de la heladería, pastelería y panificación. Los participantes vivieron cuatro días muy intensos de campeonato -del 23 al 26 de enero- entre 13 países que se disputaban el podio por equipos de cinco personas.

El heladero Marc Piqué de Roda de Berà, el valenciano Mario Masiá, el de Ciudad Real Adolfo Romero y la experta mundial en cortar fruta Judit Comes de Lleida, conformaban el equipo español bajo la batuta del cambrilense Antonio Sirvent. Él era el presidente del equipo y miembro del jurado en el certamen.

Los españoles convencieron al tribunal con el cuento de la Caperucita Roja. «El jurado quiere conceptos sencillos y no abstractos», puntualiza Sirvent. Y es que las seis pruebas de la Copa del Mundo de Heladería debían tener un hilo conductor.

Durante los cuatro días de competición los participantes tuvieron que realizar un plato gastronómico formado por tres canapés acompañados de tres helados calientes, cuatro mignones de chocolate que no podían pasar de 40 gramos, una copa helada, una tarta helada, un helado con un ingrediente «misterioso» y finalmente un buffet a modo de escaparate presentando las distintas creaciones.

«Al jurado le encanto nuestra puesta en escena y la idoneidad de las piezas con nuestra temática elegida. Fuimos un equipo muy regular, puntuamos en todas las pruebas», explica Sirvent. Un ejemplo de ello fue el plato gastronómico del cual Marc Piqué era responsable. Lo titularon Un paseo por el bosque en relación a la Caperucita. Para hacerse una idea, uno de los canapés era un nido de patata con un huevo de codorniz en baja temperatura acompañado de un helado caliente que simulaba un falso huevo de foie-gras. Lo presentaron encima de un árbol de porcelana.

Según Marc eran «un grupo muy bien avenido, sin todos ellos y muchos otros colaboradores este resultado no hubiera sido posible». Por su parte Sirvent, explica que el secreto de este trabajo conjunto recae en dejar los personalismos a un lado.

Antonio Sirvent ya había participado en la competición en 2008 consiguiendo la cuarta posición y el título de mejor heladero del mundo. En esta ocasión el equipo español llevaba un año preparándose para el concurso, sobre todo los últimos cuatro meses. Después de haber conseguido un hito histórico para el mundo de la pastelería a nivel de Tarragona, Catalunya y España, los dos coinciden en no volverse a presentar al certamen, «ha sido una experiencia muy agotadora», admite Marc.

Aun así, Sirvent está convencido de que «nos falta orgullo gastronómico». El heladero dice que «a nivel internacional nos tienen muy bien considerados y aquí no somos conscientes de los increíbles productos que tenemos en nuestra tierra».

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