El Juicio de Dios que repartió las marismas entre El Vendrell y Calafell

Se determinó el reparto en función del hundimiento de los cadáveres de dos bebés

José M. Baselga

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En la época la zona entre las hoy Calafell y El Vendrell eran marismas.

En la época la zona entre las hoy Calafell y El Vendrell eran marismas.

A un lado de la calle, El Vendrell. Al otro, Calafell. La Carrerada d’en Ralet es la frontera de ambos municipios. ¿Por qué el límite está ahí? Un juicio de Dios con los cuerpos de dos recién nacidos fallecidos repartió el terreno.

El catedrático de historia de la Universitat de Barcelona Joan Santacana, vecino de Calafell, explica el origen del límite de los municipios mediante un juicio divino que levantó una gran expectación en la época.

Conocidos como calders
Recuerda Santacana que la costa del Penedès era una zona de lagunas hasta no hace muchas décadas. Esos estanques eran conocidos como calders en el siglo XI.

Ese nombre puede leerse en una escritura de 1037 y en un documento de 1011 en el que la viuda de Guillem de Sant Martí pleitea con el abad Guitard de Sant Cugat del Vallés por una propiedad llamada stagno. En 1180 otro documento cita a un stagnoqui est in medio Caldarii et Ccalafell (la laguna que está entre Calders y Calafell).

Tierra de frontera
Además de lagunas, en esa  tierra, que era frontera con las tierras del Califato de Córdoba, estaban los castillos de Calafell y de Calders desde donde controlaban los arenales costeros. 

La lucha por la propiedad de la zona de marismas, por su importancia estratégica, fue objeto de disputa en 1037 entre Bernat, hijo de Odger, y el abad Guitard de Sant Cugat del Vallés. Se intentó un juicio. El abad, que era el demandado, aceptó el juicio, pero el demandante Bernat rechazó sujetarse a la Ley. 

La importancia
Finalmente, para dirimir la disputa se optó por un Juicio de Dios ante un tribunal presidido por la condesa de Barcelona Ermesindis y su nieto, Ramón Berenguer I, hijo del conde Berenguer Ramón I, además de miembros de la corte condal. Para Santacana demuestra la importancia del juicio por la posesión de esos terrenos.

Se propuso poner en agua fría a dos recién nacidos muertos. Los dos pequeños cadáveres determinaron cómo se repartirían los terrenos.
Los términos de Santa Oliva, Calders con los estanques y Castellet, serían de la parte en la que el cuerpo del bebé se hundiese. Se dividiría el territorio en disputa por la mitad en caso de que los dos niños se hundiesen o flotasen.

El reparto
En el juicio de Dios el agua cubrió al bebé representante de Sant Cugat, mientras que el de Bernat se mantuvo en la superficie. Santacana explica que los jueces plantearon realizar el reparto por la mitad, pero finalmente acordaron que la parte más pequeña fuese para Sant Cugat y la mayor para Bernat.

Así, las marismas se dividieron de manera que Sant Cugat logró la parte de Sant Vicenç y la actual Coma-ruga, mientras que Segur y Calafell quedaron para Bernat. La actual Carrerada d’en Ralet separa los dominios del monasterio de Sant Cugat con El Vendrell y el de Calafell para el dominio de diversos señores hasta el siglo XV.

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