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El concurso más familiar del verano en Cambrils

Artistas. 23 equipos participan en el primer torneo de castillos de arena elaborando auténticas obras de arte en la playa del Regueral

Cristina Sierra

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Los concursantes pudieron lucir sus habilidad en crear construcciones de arena durante la competición. FOTO: Alfredo González

Los concursantes pudieron lucir sus habilidad en crear construcciones de arena durante la competición. FOTO: Alfredo González

La playa del Regueral de Cambrils se convirtió ayer por la mañana en un espacio para derrochar imaginación con el primer Concurso de Castillos de Arena, una de las novedades programadas desde el Patronat de Turisme para este verano.

Un total de 23 familias participaron en este torneo que empezó a las 9.30 de la mañana y finalizó a las 13h, dejando verdaderas obras de arte a la vista de los turistas que disfrutaban de una jornada de sol y playa.

El requisito para inscribirse era que los participantes debían ser parejas formadas por un adulto y un menor de 12 años que tenían que construir el castillo más original en un espacio de 3x3 metros.

De Cambrils, Soria, Lugo, País Vasco, Tarragona, Zaragoza e incluso Francia, los concursantes recibieron con la inscripción una bolsa con dos sombreros de paja con una cinta con el nombre del municipio, dos protectores labiales y dos cremas solares para poder trabajar con comodidad y evitar quemarse, lanzando así un mensaje de lo importante que es cuidarse la piel cuando se está en la playa. También Coca-cola, patrocinador del certamen, regaló aguas, refrescos y también gorras rojas a todos los equipos.

Uno de los jóvenes participantes en el certamen, en pleno trabajo. FOTO: Alfredo González

Los participantes iniciaron el concurso con muchas ganas de sorprender, y la verdad es que lo consiguieron. Muchos de ellos aparecieron cargados con cubos, palas, rastrillos y muchas más herramientas para dejar volar su imaginación e incluso se llevaron sombrillas para tener sombra.

Olvídese de los típicos castillos que se construyen en un momento a la orilla de la playa y se destruyen en apenas unos segundos. Ayer se pudieron ver castillos medievales, como de cuento de hadas, que requerían un trabajo muy minucioso. 

Entre los más espectaculares estaban el de Àngel y su sobrino Pol de nueve años, que hace un par de años quedaron segundos en el concurso de castillos  de Santa Tecla.

Àngel contagió a su sobrino su afición por este arte y ambos se concentraron en realizar un castillo que contaba con numerosos detalles que consiguieron definir con pajitas y espátulas. También Pol utilitzaba un espray lleno de agua para fijar la estructura y evitar que se derrumbara. «Encontramos el concurso por casualidad, en Facebook. Está muy bien organizado», apuntaban al Diari.

Entre castillo y castillo los participantes, sobre todo los menores, aprovechaban para darse un baño y refrescarse y de paso, llenar el cubo de agua para continuar con el trabajo. Era el caso de David, de Soria, que estaba construyendo una nueva estructura mientras su hijo de siete años se remojaba en el mar. «Es una manera original de pasar la mañana en la playa y no de quedarse tumbado en la toalla o estar en el agua. Hemos empezado a las 10 de la mañana y nos lo estamos pasando muy bien», aseguraba. 

Propuesta cambrilense

Entre las opciones más destacadas también estaba la de Pepi, que había construido la Torre del Port, elemento imprescindible en el skyline del puerto cambrilense, y una parte del Barri Antic, presentando la propuesta más local. Castillos de varios tamaños, con escaleras, ventanas e incluso con pasarelas que accedían a la puerta de entrada que muchos decoraron con piedras e incluso conchas con el fin de darle un toque más marino. 

Todos los participantes recibieron un diploma que acreditaba su paso por el concurso aunque solo tres parejas fueron las que se llevaron más premios. 

Los primeros clasificados obtuvieron una estancia en un hotel de PortAventura y entradas para el mejor parque temático del mundo según el portal español de National Geographic; los segundos, entradas para el parque y un pase familiar al Parc Samà, y los terceros, el mismo pase familiar y también entradas para Aquopolis. 

«Estamos muy contentos. El concurso pretende ser un evento familiar para disfrutar de la playa. Hace muchos años ya se llevaba a cabo pero ahora lo hemos recuperado con la voluntad de mantenerlo cada año y fijarlo en el calendario turístico de verano», manifestaron desde el Patronat de Turisme. 

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