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El día que a El Vendrell se le perdió la pista

Este martes hace 29 años que comenzó el derribo del histórico velódromo

José M. Baselga

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El velódromo de El Vendrell en una imagen de 1933.

El velódromo de El Vendrell en una imagen de 1933.

Todo comenzó con un grupo de aficionados al ciclismo. Era 1913 y el Club d’Esports El Vendrell veía la luz como una iniciativa para fomentar la bicicleta y la competición. Le siguieron el fútbol y otros deportes. Hace años que ya no está, pero en El Vendrell son muchos los que recuerdan aquel velódromo que había en los terrenos que hoy ocupan  instalaciones del Club d’Esports, como recuerda Joan Vidal.

Este martes hace 29 años que comenzó a derribarse un velódromo que llegó a acoger destacadas competiciones. En esa pista corrieron recordados sprinters como Van Looy y Miquel Poblet. También Hugo Koblet, conocido como El bello. O el campeón Guillermo Timoner. Se disputaba el torneo Bahamontes, que llegó a entregar el propio vencedor del Tour de Francia (1959).

La construcción de aquella pista fue en 1922. Primero de tierra prensada. En 1927 tomó forma el anillo y en 1933 ya estaba pavimentada con cemento portland y se amplió la capacidad de público ante la expectación que generaba. La construcción la costeó Ramon Guinovart, que también hacía bicicletas a medida.

Una competición en el velódromo.

Llegó a ser de las primeras pistas para ciclismo en todo el Estado. Pero en enero de 1989 el Club d’Esports ya planteaba la posibilidad de derribar el velódromo al que muchos llamaban La Bañera, para construir un pabellón cubierto. 

Esa posibilidad sorprendió ya que la práctica del ciclismo en aquel momento iba en aumento. Pero en noviembre de 1990 las máquinas empezaron a derribar lo que había sido orgullo de los ciclistas.

Una consulta entre los socios del club llevó a la demolición. Según se dijo, era necesario para hacer dos pistas polideportivas que satisficiesen las demandas de otras secciones de la entidad que reclamaban más horas para entrenar. Hubo 60 votos a favor del derribo y 20 abstenciones. De entre más de 1.500 socios.

La instalación atraía a gran cantidad de aficionados.

Vidal, que ya era presidente en 1989 de la sección de ciclismo, lamentaba la decisión. Habían corrido en esa pista célebres deportistas como Cañardo, Trueba, Campaná, Crespo.... Hoy todavía tiene la espina clavada.

Primer intento
El velódromo logró parar un primer intento de derribo en 1965. La junta directiva lo propuso, pero los socios se movilizaron en contra. Guinovart logró reunir más de 600 firmas y la histórica pista pudo arañar unos años más. En los años 40 la actividad ciclista tuvo una ralentización, pero se reactivó en los años 50. Con altibajos se mantuvo hasta que el estado de las pistas ya hacía difícil la celebración de pruebas.

Casi cinco décadas después también hay quien recuerda aquella última velada del trofeo Ramon Guinovart que ganaron Melcior Mauri y Josep Solé como local. Después la dejadez  fue escribiendo la sentencia del velódromo para lamento de quienes veían acercarse ese final.

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