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El post-it de los ladrones de Calafell que se convirtió en calendario

Durante todo el día numerosos vecinos llamaron a la Policía Local preocupados por los papelitos en sus casas

José M. Baselga

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Los vecinos alertaron a la policía de post-it de todos los colores.

Los vecinos alertaron a la policía de post-it de todos los colores.

«Yo no creo que sean de Endesa. Muchas estaban en el contador del agua. Pero es la respuesta que nos dio la policía como para quitar importancia, en vez de anotarlo e investigar o por lo menos echar un vistazo», comentaba una vecina en Facebook. La página Facebook Calafell, se llenaba de comentarios.

Para entonces la alarma ya corría desde la mañana de ayer por diversas urbanizaciones de Calafell. La psicosis comenzó cuando un vecino dijo que «hemos encontrado en Mas Romeu, unos post-it rosas en los contadores de agua o luz. Hemos llamado a la policía y desconocen de qué es. ¿Alguien sabe de qué son estas marcas que hay en muchas viviendas?».

Uno de los post-it en un contador.

Otra vecina señaló que en Calafell Parc también había post-it, pero de color amarillo. En el Romaní eran naranjas. En Bonavista Tenis de color rosa. «Y están puestos en casas en las que no viven», advertía otro vecino.

Fue cuando alguien lanzó el consabido «son marcas que ponen los ladrones para entrar en las casas». Así que muchos llamaron a la Policía Local que se vio desbordada de llamadas hablando de post-it de todos los colores. 

La preocupación se extendió por las urbanizaciones.

Desde el cuerpo pedían calma. Los ladrones no suelen avisar de dónde van a robar. Y menos que unos indiquen una casa y sean otros los que roben.  Pero los vecinos insistían en las redes sociales.  «Tened cuidado porque ya se escuchó eso hace tiempo. Que eran ladrones mirando las casas donde no vivían y ponían post-it para entrar y saquearlas». Hasta el punto que algunos vecinos salieron calle para arrancar todos los que veían. 

«Una señora dijo que había visto a dos personas poniéndolos y que no le parecieron de Endesa o Sorea. También marcaron su casa. Me gustaría saber si la Policía ha confirmado esta afirmación con Endesa...», clamaba intranquila otra vecina.

Los vecinos mostraban fotos con los papelitos.

Hasta que poco a poco la calma volvió. «Por Más Romeu iban unos chicos con un carrito repartiendo propaganda por los buzones». Calendarios, confirmaba un residente en la zona.  Y fueron los propios vecinos quienes  confirmaron que los post-it eran señales de reparto de publicidad.

Desde la Policía Local han indicado el riego creer en historias como la del código secreto de los ladrones. Como recogieron en su libro Leyendas urbanas en España, Antonio Otrí y Josep Sampere es una historia muy vieja, pero que se ha repetido desde hace décadas.

La leyenda urbana

La leyenda de las señales para indicar el estado de una casa, con un rombo si está vacía, tres rayas si ha sido robada, un triángulo si vive una mujer sola y hasta con hasta 21 pictogramas diferentes, es vieja.

En 1995 una compañía de seguros repartió por el Estado una postal con esos dibujos de los ladrones.  «Corresponden a claves convenidas que se utilizan constantemente para que el ladrón actúe sabiendo previamente las características la vivienda que quiere robar», decía. Y recomendaba que se borrasen. Pero al poco tiempo tuvo que retirar las postales tras una plaga de pegatinas con garabatos. en miles de portales.

El código que aparece cada cierto tiempo.

El criminólogo Rafael Salillas, en su libro Hampa habla en 1898 de signos con tiza y carbón que «ladrones, fugados, desertores y contrabandistas» usan para conocer si una vivienda «es lugar de amigos o enemigos», o si un pueblo da ayuda o tiene riesgo. "Si un mesón es un consolato ladronesco o una trappola al servicio de la germandería".

Antonio Ortí, en el libro Leyendas urbanas de España, cita como en 1935, Pedro Serrano hablaba del lenguaje de signos de delincuentes y de vagabundos que indicaban si en las aldeas hay limosna, ceden albergue o no dan ayuda. 

En muchos países
El sociólogo Jean Bruno Renard señala que esa semiótica de los signos del mal es inversa a la que se usaba en las casas para protegerse de amenazas externas. Antonio Ortí explica que los signos que aparecían en la postal eran idénticos a los de una octavilla francesa de 1921.

Lo que eran emblemas usados hasta 1950 en zonas rurales por vagabundos, derivaron a un entorno urbano en una época de aumento de la inseguridad.

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