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Inyectarse una vacuna sin aprobar aún: «Quiero aportar algo a la ciencia»

Jordi Perales, que vive entre Salou y Barcelona, participa en el ensayo de Janssen, el cuarto antígeno y el único que es de una dosis

Raúl Cosano

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Jordi Perales toma parte en un estudio clínico de la vacuna. FOTO: DT

Jordi Perales toma parte en un estudio clínico de la vacuna. FOTO: DT

Tras Pfizer-BioNTech, Moderna y AstraZeneca, todo apunta a que Janssen será la próxima fórmula que se aprobará y llegará a España. Antes de que eso suceda, previsiblemente en las próximas semanas, Jordi Perales ya ha podido inyectársela (o, al menos, su placebo enmascarado). Perales, que vive entre Salou y Barcelona, forma parte de un ensayo clínico diseñado por la farmacéutica Janssen, filial de Johnson & Johnson, para testar la que podría ser la cuarta vacuna disponible, la única de una dosis, una notoria ventaja para su distribución y administración.

«Participo para intentar aportar algo a la ciencia y ayudar en la lucha contra la pandemia. Decían que esto había sacado lo mejor de la gente y hemos visto que no es así, en temas como la vacunación, pero mi intención es poder ayudar», comenta Jordi.

Cumplir con los requisitos

Una amiga le avisó de que en el Hospital Quirón de Barcelona –uno de los centros en España que han asumido estos exámenes– se estaba realizando un reclutamiento de voluntarios. «Me dijeron que hacían estudios por edad. Fui y me hicieron una primera entrevista y un chequeo de salud», explica. Jordi cumplía con los requisitos: tener más de 40 años, no padecer problemas de salud y estar dispuesto a someterse a un proceso con un cierto riesgo y componente de incertidumbre. «Me lo pensé, porque me avisaron de que podía haber algún efecto secundario. Te informan, te advierten antes pero quise hacerlo. Tampoco soy hipocondríaco ni le temo a ponerme vacunas», cuenta él, que vio en la compensación económica, de alrededor de 200 euros, otro aliciente para decidirse.

Aunque el antígeno de Janssen está pendiente de recibir autorizaciones definitivas para poder ser distribuido, el estudio en el que está Jordi forma parte de un balance más a largo plazo, que durará varios meses y que requerirá una monitorización pormenorizada tras el pinchazo, que ha tenido lugar esta semana. «Me han inyectado ya y fue muy bien. No tuve ningún síntoma después, ni siquiera dolor muscular», cuenta él, que al menos hasta el final del proyecto no sabrá si se le ha inoculado el antídoto o bien un placebo. Una aplicación sirve para poder hacer seguimiento. Él tiene que notificar a los responsables de la investigación cualquier síntoma o secuela que experimente. A Jordi, en todo este proceso, le surgió una duda obvia que tuvo que resolver: ¿puede él vacunarse cuando le llegue el momento con alguna de las otras marcas que sí están autorizadas? «Nos avisaron de que si nos llamaban, sí nos podíamos vacunar. Participar en este estudio no era excluyente, pero teníamos que avisar a quien nos la inyectara, para que el centro en cuestión y el propio Departament de Salut conozca nuestra situación», admite Perales.

La vacuna de Janssen, llamada Ad26.COV2.S, es la primera que ha solicitado su aprobación en una sola dosis, con una efectividad global registrada en los ensayos previos del 66%. El hecho de que se trate de un solo pinchazo no es el único beneficio. Su fabricación, además, podrá hacerse en Catalunya, ya que la compañía farmacéutica Reig Jofre ha llegado a un acuerdo con Janssen para su producción en algunas de sus plantas.

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