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Jaume Cardona, el vilasecano que viaja al pasado con su cámara

Ha convertido la fotografía en una de sus pasiones. Y con su cámara se dedica a inmortalizar propiedades públicas o privadas abandonadas

Jordi Cabré

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Jaume Cardona en una de sus últimas excursiones. FOTO: Edu Gené

Jaume Cardona en una de sus últimas excursiones. FOTO: Edu Gené

La fina capa grisácea que envolvía aquel piso vacío de la Rambla Nova todavía le escuece cual espina de un rosal clavada en el corazón  de Jaume Cardona. Aquella primera impresión al abrir la puerta de un piso sin vida de Tarragona, con todos sus muebles y objetos personales intactos y olvidados, todavía hoy le duele en el alma por no haber podido fotografiarlo, aunque solo fuera una imagen borrosa de aquella afición que emergería años después. 

Jaume Cardona vive en Vila-seca y trabaja en una inmobiliaria en Reus. Lleva en el sector 25 años, pero desde hace muy pocos ha dado rienda suelta a su pasión: fotografiar lugares abandonados, olvidados, desamparados... simplemente por el hecho de mantener su ‘alma’ viva, de enmarcar en los tiempos voraces actuales una cápsula de recuerdo que sobreviva en la memoria colectiva.

Un balancín desgastado en un viejo convento en la comarca del Priorat. FOTO: Jaume Cardona

Esta es la filosofía de La Makineta del Temps, un proyecto que se ha hecho un hueco en el prestigioso mundo de la fotografía de autor por buscar, encontrar e inmortalizar lugares olvidados por la sociedad y que a pesar de su estado todavía laten al ritmo de la vida que contenía en un pasado no tan lejano. 

«Soy una persona curiosa», admite Jaume Cardona. «La primera vez donde esta afición salió de su letargo fue en este piso de Tarragona que no tuve la ocurrencia de fotografiar. Se trataba de un piso  que se dejaba en herencia y los nuevos titulares nos pidieron (a la inmobiliaria en la que colaboraba entonces) que realizáramos una valoración», recuerda Cardona.

La fina capa de polvo

Al girar la llave del piso y dejar entrar la luz del rellano... «se me encogió el corazón», recuerda hoy con nostalgia este vilasecano. «Era una vivienda gris, con todas sus pertenencias intactas en el mismo lugar en la que las dejó el difunto propietario y solo con una fina capa de polvo gris que marcaba el tiempo transcurridos en que aquel piso ya carecía de calor humano», explica Cardona.

Aquella impresión fue, en parte,  el nacimiento de una pasión que con los años ha ido casi profesionalizando. De la cámara del móvil y los disparos en ráfaga, sin importar el encuadre, a llevar una cámara profesional con su trípode y varios focos para dar con la luz y el ángulo adecuado.

Antigua fábrica de aceites ubicada en la provincia. FOTO: Jaume Cardona

«Aquel primer piso me marcó y de forma inconsciente lo que hago ahora es buscar un lenguaje para transmitir aquella sensación», comenta. 

Durante los primeros compases de esta afición de encapsular espacios en el tiempo, Cardona tenía su perfil en las redes sociales. A medida que sus excursiones y fotografías documentales creó su actual portal web lamakinetadeltemps.org, donde ofrece toda su colección gráfica que cuelga.

«El nombre de la web debía tener relación con estas cápsulas del tiempo que iba almacenando. Pero los nombres que iba probando ya estaban cogidos hasta que encontré la versión que nadie había puesto», explica el fotógrafo.

Todas de las imágenes de la web están a la venta. «No es ningún negocio. Todo lo contrario, es un precio simbólico que me ayuda a sufragar los gastos de combustible, alguna que otra pernoctación... Las fotos son una pasión, pero si alguien al verlas las quiere por evocar algún recuerdo nostálgico, yo se las imprimo en calidad y se las envío», explica Cardona, quien añade que la gente que está interesada en las imágenes son las que tienen algún vínculo con el lugar que se fotografía.   

La pierna de Montemar

Cardona trabaja ahora en otra inmobiliaria, en Reus, pero en su tiempo libre busca con pasión aquellos lugares que merecen ser inmortales. Admite que es un sacrificio de horas, de familia y de dinero, pero añade que sarna con gusto no pica. Aunque algún que otro susto se ha dado en estos años de excursiones a lo desconocido.

Hace ya algunos años, en Vilafortuny, una residencia de la tercera edad se cerraba de forma permanente. Jaume Cardona entró un día con el móvil en la mano y empezó a disparar. La curiosidad le llevó de una planta a otra hasta el sótano, donde la linterna del teléfono evitaba que tropezara con todo aquello que estaba en el suelo. «Es de los primeros lugares abandonados en los que he estado. Estaba todo intacto hasta el punto de ver retratos de los pacientes en las mesillas de noche, cepillos de dientes en los baños...», recuerda.

Su excursión terminó en los sótanos y con la linterna del móvil como única fuente lumínica en esa estancia lúgubre. «Realmente fui inconsciente. Nadie sabía donde estaba e iba solo. No pasó nada, pero la verdad es que si lo reflexionas un poco, fue una decisión temeraria», admite con la perspectiva del tiempo.

Lo cierto es que además de esta aventura en solitario, el susto que se llevó Jaume Cardona todavía hoy lo recuerda con cierto sudor frío.

En ese camino por el sótano y con la linterna enfocando más bien poco, Jaume tropezó. Bajó la linterna del móvil y vio un zapato, luego un calcetín y una pernera... «Se me pasó por la cabeza que había un fiambre allí delante, hasta que vi que terminaba la pierna ortopédica», admite el fotógrafo quien reconoce que es uno de los momentos en los que ha pasado miedo.

La localización anónima

Cardona salió de Montemar y compartió algunas de sus fotos en sus redes sociales. «Me salieron amigos de todas partes... Todos me vendían su currículum en las redes, su gran número de seguidores para que les enseñara el local y ellos pudieran fotografiarlo. Lo cierto es que al poner la ubicación de la residencia, me equivoqué y a la semana siguiente aquel edificio era un hormiguero de gente, unos curioseando otros desvalijando».

Jaume aprendió rápido la moraleja y decidió que sería la primera y última vez que daría la localización de estas propiedades abandonadas. «Tengo como regla no tocar nada y tampoco geolocalizarlo. De esta forma la cápsula del tiempo que fotografío sigue intacta una vez  me marcho de allí», explica.

Cardona ha recorrido un gran puñado de lugares en la provincia y también en otras limítrofes. Incluso tenía un viaje a Italia que el coronavirus se lo impidió. A medida que ha ido profesionalizando su afición también ha logrado un prestigio y un reconocimiento a la labor, hasta el punto de que ha ayudado a organizaciones de patrimonio o a documentar ciertos vestigios para que no desaparecieran. 

Escoba en el suelo de una vivienda abandonada en La Conca de Barberà. FOTO: Jaume Cardona

El vilasecano hace dos tipos de fotografía la que intenta transmitir sensaciones del lugar y las que dan pistas de su origen: libros, nombres, documentos... Estas fotos no son publicables, solo son puertas a poder conocer la intrahistoria de cada uno de los lugares.

Sobre el acceso a las propiedades, Cardona lo tiene muy claro: «Cuando entro en un lugar privado soy consciente a lo que me expongo física y jurídicamente. Lo que tengo muy claro es que se entra y se sale sin violentar la propiedad y sin tocar nada. Así, si un policía me pregunta y ve lo que hago, nadie me puede acusar de dañar nada. Dicho esto, antes de entras siempre busco el permiso de alguien que tenga autorización para poder trabajar de forma tranquila», explica Jaume Cardona que tiene encima de la mesa otros proyectos en marcha.

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