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La Confraria de Cambrils se abre a la ciudadanía con la subasta de pescado y las visitas guiadas

La entidad recuperó la subasta hace un año y ahora ya vende el 10% por internet. Sus responsables aseguran que los años más complicados ya «han quedado atrás»

Mònica Just

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Un momento de la subasta de la Confraria de Pescadors de Cambrils. FOTO: Alfredo González

Un momento de la subasta de la Confraria de Pescadors de Cambrils. FOTO: Alfredo González

La Confraria de Pescadors de Cambrils dejó atrás sus años más convulsos y ahora se encuentra en un momento dulce. Hace poco más de un año que la entidad recuperó la subasta de pescado tras casi dos décadas sin realizarla. «Era la única cofradía de todo el Estado que no lo hacía», recuerda su Patró Major, Francisco Gil. Y ahora, tras los primeros meses de adaptación, aseguran que están satisfechos. La actividad está consolidada y la visión general es positiva. También ofrecen el producto por internet, que a día de hoy ya representa el 10% de las ventas.

La subasta se lleva a cabo cada tarde, de lunes a viernes. Y suelen asistir entre quince y veinte personas, aproximadamente. Eso sí, todos son profesionales –no pueden ir particulares–. Algunos compran solo para ellos y otros también por encargo de otros. Así que serían un medio centenar de clientes. Son pescaderías, restaurantes, mayoristas y los perfiles son distintos, procedentes del mercado local, provincial, catalán o incluso de Francia o Ibiza.

La Confraria dejó la subasta hace 19 años. Fue porque en aquel momento generó algunos conflictos y obligó a tomar una decisión drástica. Un parón que se alargó casi dos décadas. «En su día, y teniendo en cuenta las complicaciones del momento, la decisión fue la que tocaba. Pero los tiempos cambian y hay que adaptarse. Ahora era el momento de recuperarla», señala Francisco Gil. Y añade: «Que vengan a comprar es muy distinto que tener que enviar el pescado fuera. Y ha habido un aumento de precio que se ha notado. Entre 1 y 1,5 euros el pescado en general». 

Están satisfechos porque el abanico de compradores se va ampliando. «Están los clientes locales, de Catalunya, de España y tenemos mayoristas que reparten en varios sitios. Los últimos en incorporarse son los de Ibiza», señala la secretaria de la entidad, Clàudia Masdeu, quien considera que este año ha sido de adaptación pero que ahora la actividad ya se ha afianzado. Entre sus clientes más grandes también está Mercadona.

«De la noche al día»

La recuperación de la subasta supuso una escenificación del cambio de rumbo que estaba cogiendo la entidad. Años atrás hubo graves problemas económicos. Y judiciales. Una situación difícil de gestionar, como confiesa el propio Patrió Major. «El cambio ha sido de la noche al día. Siempre hay cosas por arreglar pero ahora estamos bastante bien. Ya estamos limpios de todo y ahora toca pasar página e impulsar nuevos proyectos», insiste el máximo responsable de la entidad, subrayando que la recuperación de la subasta ha supuesto un esfuerzo económico importante para la Confraria. Y es que, como bien señala la actual secretaria, «levantarte cuando has caído es complicado. La situación se está intentando superar pero el camino es el correcto». También tienen suerte. La gente pone confianza en la entidad.

No hay un pescado que se busque más. Quizás cuando se acerca alguna jornada gastronómica como la del calamar. Poco más. «Lo que más notamos son las jornadas que hacemos nosotros. Las de la galera. Las de los restaurantes no tanto, porque ponen un calendario pero no siempre coincide con que hay producto fresco», apunta Gil. «Al final la venta es el método más objetivo», añade Masdeu.

«Supuso empezar de nuevo con sistemas nuevos, pasaje nuevo, otros programas informáticos... Todo tiene que estar bien atado. Pero ahora las cosas van por buen camino», añade Josep Lluís Pastó, vicepresidente de la Confraria.

Abrirse a los visitantes

Para darse a conocer y abrirse más a la ciudadanía, la Confraria ha arrancado este verano un proyecto de visitas guiadas, impulsadas directamente desde allí. «Se trata de concienciar al consumidor del trayecto que hace el pescado antes de llegar al plato y del trabajo que conlleva», remarca la secretaria. También les hablan del día a día de los marineros y de las complicaciones con las que se encuentran. Los primeros inputs son positivos y aseguran que, si las cosas siguen por ese camino, su voluntad es ampliar esta posibilidad y organizar visitas fuera de los meses de temporada alta.

«Hacía tiempo que el Patronat de Turisme había querido hacer algo así. Pero nosotros creíamos que era importante llevarlo nosotros. Que los visitantes lo escucharan de primera mano», añade. «También nos gustaría preparar un audiovisual chulo. Pero poco a poco», remarca Gil.

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