Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

La Cooperativa Agrícola de Cambrils cerrará su área hortofrutícola después de verano

El consejo rector de la entidad ha colgado un cartel en la entrada del almacén donde se informa de esta decisión, que viene motivada por las pérdidas que genera la sección

Cristina Sierra

Whatsapp
Imagen del almacén de fruta y verdura de la Cooperativa Agrícola en sus instalaciones en la carretera de Montbrió. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Imagen del almacén de fruta y verdura de la Cooperativa Agrícola en sus instalaciones en la carretera de Montbrió. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La Cooperativa Agrícola de Cambrils cerrará su sección hortofrutícola después de verano. Así lo informa el consejo rector de la entidad un cartel que se colgó hace unos días en la entrada del almacén y en el que se puede leer el siguiente mensaje: «Se recogerá producto hasta el día 1 de septiembre. A partir de estas fechas no se efectuarán entradas». 

La noticia no ha pillado a todos los agricultores por sorpresa, puesto que desde hace unos meses se cuestionaba la viabilidad de esta área que en los últimos años ha registrado pérdidas económicas importantes. El asesor de la entidad agraria, Julio Pérez, explica al Diari que la decisión la tomaron los productores que se reunieron tanto con el consejo rector como con responsables de la Generalitat de Catalunya para exponer la realidad sobre el almacén que está ubicado en sus instalaciones de la carretera de Montbrió. «Se pierden 30.000 euros en el trimestre. Es mejor cerrar porque no quedan agricultores que entren 1.800.000 kilos como antes, ahora solo se ingresan 400.000», apunta el representante.  

Cartel que el consejo rector ha colgado en la entrada del almacén para informar a los agricultores. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Según Pérez, fue la Generalitat la que recomendó el cierre de la sección de fruta y verdura. No solo por la poca entrada de producto, sino también por tener que costear los gastos de luz, agua y los cuatro empleados contratados. «Hace diez años que ya se sabía que no era viable», asegura. Sobre los trabajadores del área, dos ya no están en plantilla y los otros dos, que son peones de almacén, se intentará reubicarlos en otras secciones de la Cooperativa Agrícola, aunque desde el consejo rector ya se apunta que será una tarea «difícil». 

Venta de patrimonio

La entidad agraria está atravesando un buen momento tras el cierre repentino de la sección de crédito a finales de 2015. El asesor remarca que las ventas de aceite, su producto estrella, van «muy bien». Su apuesta por la internacionalización, en marzo del año pasado,  ha sido el paso definitivo para conseguir este objetivo con el sello SIQEV, que certifica que el artículo cumple con unos requisitos de calidad más exigentes que los establecidos por la normativa actual. Asimismo, la agrobotiga también está registrando unos buenos datos de venta. 

Por el otro lado, la empresa sigue pendiente de vender la mitad de su patrimonio. Fue en septiembre de 2018 cuando el consejo rector puso en marcha esta operación contemplada en el plan de viabilidad y que incluye nueve propiedades por valor de diez millones de euros. El objetivo es conseguir liquidez y pagar a la Generalitat. La pertenencia más cara es el área de servicio de la gasolinera, valorada en 3,7 millones de euros. Le siguen el terreno industrial en la zona del polígono Belianes (2,25 millones); la antigua oficina de la Caixa Agrària y cinco parkings (1.050.000 euros); el local en la calle de l’Oli (600.000 euros); la finca partida Revella (600.000 euros), y los locales de la Rambla Jaume I (300.000 euros), la calle Jacint Verdaguer (100.000 euros) y del centro de Vinyols i els Arcs (80.000 euros). 

El apunte: Pendientes del consistorio

Uno de los inmuebles que ha generado más interés ha sido la antigua bodega de la Cooperativa. Recordemos que el consistorio inició los pasos por adquirir este edificio histórico, declarado Bé Cultural d’Interès Local (BCIL), que está valorado en 1,2 millones de euros. El consejo rector y el gobierno se ha reunido en varias ocasiones pero todavía no se ha cerrado esta operación que ha generado diferencias entre las dos partes. La entidad pide al consistorio que pague el precio de mercado, pero éste ofrece una cifra cercana a los 700.000 euros, un valor muy por debajo del valor estimado del edificio.   
Pérez espera retomar las negociaciones pronto y que el ayuntamiento «compre» el edificio. 

Temas

Comentarios

Lea También