La Pineda esculpe su particular Monte Rushmore

Vila-seca. Nueve artistas trabajarán hasta mañana para pulir cerca de 400 toneladas de este material y convertirlo en el belén número 22

Jordi Cabré

Whatsapp
FOTO: Pere Ferré

FOTO: Pere Ferré

Ajenos a las decenas de personas que se agolpan a la valla, los nueve artistas internacionales se aíslan del ruido, el viento y la rasca que está haciendo estos días a pocos metros de la playa de La Pineda.

A la intemperie, pero bien abrigados, cada cual se dedica a esculpir su montaña de arena, su particular Monte Rushmore de La Pineda. Para los que les suene a chino, el conjunto escultórico original es un monumento esculpido en granito entre 1927 y 1941 en Dakota del Sur (Estados Unidos). El de La Pineda es más efímero, de sorra, aunque posiblemente más artístico que las cuatro caras de los presidentes americanos de la montaña Keystone.

Al frente del equipo de nueve escultores del pesebre de La Pineda está Núria Vallverdú. Ella coordina al grupo internacional procedente de Bélgica, Países Bajos, Letonia, Dinamarca y Chequia. Con pasaporte Covid o PCR negativa en sus bolsillos.

Todos ellos saben que es el Pessebre de Sorra porque han venido más veces. Pero no por ello su misión es rutinaria, ya que el reto es sorprender con una obra de arte nueva cada Navidad y una propuesta rompedora con la del año anterior.

«Las ideas no se agotan», admite Vallverdú. «Para la temática de cada año siempre sale muchas propuestas. Esta vez fueron ocho o diez y en una votación interna, nos decidimos por una», explica la escultora.

Las pistas están a la vista

¿Cuál es la elegida? Oficialmente, deberemos esperar a mañana, cuando los escultores dejen el cincel, la paleta y todos los utensilios que han usado desde el viernes. Pero alguna pista ya se puede intuir en las figuras tradicionales que emergen de estas montañas de arena, una materia prima que solo luce en estas fechas de Navidad y se guarda como oro en paño el resto del año.

«Esta arena que trabajamos es ideal porque contiene arcilla y está compuesta de un granulado irregular que permite una mejor adherencia», explica la coordinadora. El viento y el sol resecan, pero la humedad contrarresta. Si no cae un diluvio o aparece un huracán, no hay peligro de que el grupo escultórico sufra daños durante su exposición pública.

Ayer, las figuras ya asomaban en cada una de las montañas y los primeros visitantes del Pessebre de Sorra especulaban con la temática... a la par de que no paraban de fotografiarse desde la barrera. «Solo te diré que es un tema de actualidad», responde Vallverdú, que invita a los visitantes a extraer sus conclusiones mientras recorren el particular Monte Rushmore de La Pineda.

Temas

Comentarios

Lea También