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La Pineda, la playa de los huesos

La aparición de una gran cantidad de fragmentos de diferente tamaño estos últimos días sigue sin ofrecer una explicación que pueda argumentar su origen

Jordi Cabré

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Conjunto de huesos encontrados en la playa de La Pineda en estos últimos cinco días. Foto: AJ. Vila-seca

Conjunto de huesos encontrados en la playa de La Pineda en estos últimos cinco días. Foto: AJ. Vila-seca

Eneko Barbería, responsable del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya, admitía en este rotativo en una entrevista realizada hace unos días que es normal que el mar arrastre huesos «pero tantos como en La Pineda no es habitual». Las declaraciones del forense se hicieron cuando todavía se conocían pocos fragmentos en su mayoría pequeños, aunque de origen humano.

En estos últimos cinco días el mar ha vuelto a sacar más fragmentos. Esta vez de un tamaño considerable, aunque falta por verificar que sean todos de origen humano. Algunos, a simple vista, crean dudas. Todos los hallazgos han sido obrade vecinos de La Pineda, que en sus paseos por la arena han detectado algo anómalo. Lo han recogido o han avisado a la Policía Local de Vila-seca, que ha asumido su custodia. Ayer las últimas muestras recopiladas de tres hallazgos se entregaron a los Mossos d’Esquadra de la comisaría de Vila-seca y Salou para que los derive al Institut de Medicina Legal cuanto antes.

La presencia de tantos fragmentos descoloca a los investigadores, que no saben encontrar todavía una explicación. Además, la investigación está en curso y el juzgado que lleva el caso prohíbe que se dé información hasta tener todos los datos.

El problema es que con tantos fragmentos, el trabajo de los científicos se está acumulando y la necesidad de una respuesta plausible empieza a ser urgente. Desde el pasado 23 de diciembre, el día que se abrió el expediente en el juzgado, han aparecido una gran cantidad de huesos –más de una veintena conocidos– y todavía no hay una pista sólida que pueda sustentar una teoría.

Si la falta de información para explicar porqué el mar escupe casi a diario fragmentos de hueso no es suficiente enigma, tampoco se entiende porqué ahora, tras el temporal, la unidad acuática no viene de nuevo a La Pineda a intentar localizar el origen de todos estos huesos que llegan a a la orilla.

Con estos interrogantes todavía muy presentes, la playa de La Pineda empieza a tener un apellido que hasta la fecha puede ser incluso gracioso pero que nadie sabe si puede perjudicar en plena campaña vacacional.

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