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La Tartana echa el cierre y deja de ofrecer rutas en coche de caballos

La empresa baja la persiana y ya no da servicio a los turistas. Ayer realizó un último recorrido para celebrar un aniversario
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La Tartana de la Costa Daurada, ayer, en su recorrido de aniversario, de Reus a Salou. Foto: Alfredo González

La Tartana de la Costa Daurada, ayer, en su recorrido de aniversario, de Reus a Salou. Foto: Alfredo González

«Dar a conocer la comarca al visitante y ofrecer un nuevo servicio de carácter lúdico hasta ahora inexistente en nuestra zona». Así resume su filosofía en su página web La Tartana de la Costa Daurada, una empresa nacida en 2010 en Cambrils, que se ha dedicado a realizar rutas, excursiones y paseos en carruaje. Pero no ha sido fácil, y tras madurarlo detenidamente, sus impulsores han decidido realizar el último viaje. Ha dejado de ofrecer recorridos turísticos y echará el cierre en breve.

Su propietario, Ramon Pujals, se muestra decepcionado. Asegura que la administración le ha puesto las cosas muy difíciles. Y subraya que ha tenido que negociar con varios gobiernos locales, sin suerte. «No nos quieren», lamenta Pujals. Tras los primeros trámites, realizados en 2010 con Robert Benaiges como alcalde, la tartana empezó a recorrer las calles de Cambrils -fue en agosto de 2011, pasadas las elecciones municipales-. «El gobierno, entonces como Mercè Dalmau como alcaldesa, nos dio una parada al lado de la estación de bombeo de aguas fecales de Cambrils, junto a la Riera, en un lugar que era inaccesible para los caballos», relata Pujals, añadiendo que «tenemos un acta notarial que muestra que los caballos no pueden pasar por debajo de los pinos». Se instalaba en otro lugar para poder trabajar, y también como señal de protesta. Pero asegura que precisamente por ello le impusieron más de una multa.

«En 2014 nos cambiaron de parada, y nos dieron una en el Regueral, donde curiosamente había zona azul y nunca teníamos sitio», apunta el propietario de la empresa cambrilense. Por ello optó, de nuevo, por cambiar de lugar. Y también, explica, recibió numerosas sanciones, en algunos casos de importes superiores a los 200 euros.

Pujals explica que se han gastado más de 100.000 euros en caballos y carruajes. Y que han perdido dinero durante esta aventura. «Ahora podríamos hacer algún servicio puntual, pero tener actividad regular ya es imposible», explica, recordando que también realizan colaboraciones puntuales con algunas entidades. Ayer, de hecho, la Tartana se dejó ver por última vez. Fue una de las protagonistas de una fiesta de aniversario. Inició su recorrido en Reus y lo terminó en Salou. El propietario lamenta cómo ha terminado todo: «Éramos los únicos que lo hacíamos. Y a la gente le gustaba. Pero no ha ido bien, y es una lástima tener que acabar de esta manera».

Últimas conversaciones

Pujals ya se ha decidido a dar de baja su empresa, aunque todavía intentará quemar el último cartucho y mantener unas últimas conversaciones con el actual gobierno. No tiene esperanzas, y ya da por terminada la Tartana de la Costa Daurada.

Precisamente la Tartana suele operar también en Reus durante las fiestas navideñas. «Allí nadie nos dio ningún tipo de problema. Porque a la gente le gusta esta actividad. Una vez vinieron pasajeros de Cunit a Cambrils solo para subirse a la tartana. Y algunos franceses han modificado sus itinerarios de viaje para pasar por aquí», cuenta. De momento, la Tartana de la Costa Daurada se despidió ayer de sus viajeros. «Planteamos el proyecto con muchas ganas, pero no hemos conseguido consolidarlo. Siempre ha habido algún impedimento», insistió. Su idea inicial incluso pretendía hacer demostraciones de sistemas de trabajo a la antigua. Pero hasta hoy no ha podido ser.

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