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La Torre evoca su historia ferroviaria y reivindica una estación 'digna'

Conmemoró ayer los 150 años de la línea de Tarragona a Martorell, junto a Altafulla, Sant Vicenç de Calders y El Vendrell
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La estación de la Torre se llenó con recuerdos, menciones a la historia y actuaciones musicales que llamaron la atención de los viajeros. Foto: Pere Ferré

La estación de la Torre se llenó con recuerdos, menciones a la historia y actuaciones musicales que llamaron la atención de los viajeros. Foto: Pere Ferré

El ambiente habitual de las estaciones de tren de municipios como Torredembarra, Altafulla o El Vendrell se vio alterado por completo ayer por la mañana. Las dependencias se convirtieron en una gran fiesta para celebrar los 150 años de la línea de ferrocarril de Tarragona a Martorell (1865-2015). Un tren conmemorativo empezó su recorrido en Altafulla, donde los participantes destacaron el papel relevante que tuvo la llegada de la línea para el desarrollo de la economía de la zona. Un argumento que se repitió en la Torre, donde una animada batucada y un concierto de alumnos de la Escola de Música amenizaron la mañana en los andenes, que lucieron una imagen completamente distinta de la usual. Se encontraron autoridades, vecinos y también pasajeros.

Jaume Solé Bordes, miembro de la comisión organizadora del 150 aniversario de la línea y coautor del libro 150 anys del ferrocarril de Tarragona a Martorell junto a Ramon Arnabat y Joan Montserrat, subrayó la importancia del trabajo que se ha hecho en torno al ferrocarril, aunque también puso de relieve alguna carencia, como la falta de tren directo entre Tarragona, Martorell y Barcelona.

 

Desarrollo económico y social

Por su parte, el profesor Lluís Català intervino ante los asistentes para explicar el papel de la línea y de la estación en el desarrollo económico y social de Torredembarra. Recordó que la llegada del primer tren comercial se produjo en 1865, y que a partir de entonces todo cambió: «Afectó a la vida económica del municipio, ya que hasta entonces el principal motor era el mar». Además, también señaló que el ferrocarril sirvió para facilitar el transporte, realizar viajes de menor duración y con más comodidad para los trabajadores ferroviarios.

A pesar del tono conmemorativo y festivo que enmarcó el acto -organizado por el Centre d’Estudis Sinibald de Mar de Torredembarra-, también hubo lugar para la reivindicación. «En 1880 se construyó el piso superior de la línea de viajeros. Fue la primera que se construyó. Posteriormente se han hecho proyectos para derribar el edificio, pero hoy por hoy no se ha concretado nada», señaló Català. Y fue contundente: «El estado actual de la estación, que en su día fue un modelo a seguir, es lamentable, el edificio más ruinoso de la provincia». Subrayó la importancia de disponer de una que sea «digna para todos los torrenses».

El alcalde, Enric Grangel, descubrió la placa conmemorativa, cogió el micrófono y cerró las intervenciones. Recordó que la de Torredembarra «es la tercera estación de la provincia en venta de billetes, pero es muy antigua». Por ello, afirmó que ahora se realizarán obras de mejora importantes para adecentar un edificio que está en condiciones precarias. También quiso ir más allá. Recordó que en una reunión que mantuvieron con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), se comprometió a que entre 2015 y 2016 destinaría parte de su presupuesto a construir la nueva estación, «que se ubicaría más cerca del paso soterrado», manifestó el alcalde. Los presentes también recordaron a los trabajadores ferroviarios fallecidos.

La comitiva, compuesta por unas 150 personas, no se detuvo aquí. Tras pasar por Altafulla y Torredembarra, una nueva batucada dio la bienvenida al tren conmemorativo, que cargó a los asistentes y continuó con su recorrido. Pasó por Sant Vicenç de Calders. A pesar de ser 17 años posterior, en aquella zona hay un refugio, así que Ramon Arnabat explicó la historia de este espacio. Finalmente, la ruta terminó en El Vendrell, donde se descubrió la placa en una estación que ahora se ha convertido en un importante centro cívico. Los presentes se desplazaron al pabellón del colegio Àngel Guimerà para compartir una comida que tuvo un marcado tono vinculado al tren, a base de Xató y ‘olla ferroviaria’ (estofado de ternera, patatas y verduras. Una receta típica del sector).

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