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Costa TORREDEMBARRA

La ley de costas pone en peligro el Club Marítim Torredembarra

La normativa, que limita las edificaciones de los clubs de vela de playa a 300 metros cuadrados, deja contra las cuerdas a la histórica entidad, con una función deportiva, social y educativa. Dos clubs ya han cerrado en Cabrera de Mar y Canet

Francesc Joan

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El edificio social y el restaurante del Club Marítim tienen 300 metros cuadrados y el hangar para las embarcaciones, 1.200. FOTO: Alfredo Gonzaĺez

El edificio social y el restaurante del Club Marítim tienen 300 metros cuadrados y el hangar para las embarcaciones, 1.200. FOTO: Alfredo Gonzaĺez

El Club Marítim de Torredembarra cumplirá 50 años el próximo agosto. Para la conmemoración  esperan la organización de varias regatas, la edición de un libro, una exposición con fotos históricas... La entidad lleva meses trabajando en el programa de actos. Pero a medida que se acerca el evento crece también la inquietud entre la junta directiva que preside Joan Manuel Mercadé y los 330 socios. El motivo, el rumbo que ha tomado la ley de costas y su estricta normativa, que pone más que nunca en peligro la continuidad del Marítim. Es uno de los 11 clubs de vela de playa afectados en Catalunya -en su caso el único del litoral tarraconense- que de momento ya ha provocado dos cierres, en Cabrera de Mar y Canet, ambos en la Costa Brava.

La ley, implantada en 2014, limita a 300 metros cuadrados la superficie edificada que pueden tener los clubs afectados (los que se hallan fuera de los límites portuarios). Una normativa que choca de frente con las características de estas entidades que en su mayoría se dedican a la vela ligera y que superan esa dimensión únicamente contabilizando la superficie dedicada a almacén.

Es el caso del Marítim de Torredembarra, que ha intentado renovar sin éxito su concesión desde que venciera en 2007 (le fue concedida en 1982 por 25 años). En junio de 2018 recibió la última denegación y la obligatoriedad de adaptar sus instalaciones a la nueva normativa. 

A la espera
Ahora todo apunta a que es cuestión de semanas que el club torrense reciba una notificación advirtiéndole de que dispone de 10 días para adaptar las instalaciones o abandonarlas, y en caso contrario hacer frente a una sanción de 60.000 euros y de otros 20 euros por día y metro cuadrado de la superficie que ocupan. El incumplimiento pondría en riesgo el patrimonio personal de los directivos. 

Esta medida ya ha sido comunicada al Club de Mar de Sitges y el de Castelldefels, que se han decantado por recurrir con todas sus consecuencias; Pineda de Mar, que decidirá en asamblea qué medida tomar; a los mencionados clubs de Cabrera y Canet, que abandonaron su actividad y han entregado sus llaves al Ministerio para la Transición Ecológica. Además de Torredembarra esperan la notificación clubs de Cubelles, Sitges, Calella, Vilassar de Mar y Badalona. 

La Federació Catalana de Vela ha convocado para este jueves una acción de protesta frente a la Catedral de Barcelona

La Federació Catalana de Vela ha convocado para este jueves una acción de protesta frente a la Catedral de Barcelona, a las 17.00 horas,  contra la normativa, con la presencia de los clubs implicados, directivos, socios y regatistas olímpicos.

Joan Manuel Mercadé adelanta que el Marítim prepara ya su recurso, a pesar de que hasta ahora sus alegaciones no han tenido éxito. Él mismo explica que «en los últimos años hemos trasladado al Ministerio y a la delegación de costas, en reiteradas ocasiones, que nos dedicamos a la vela ligera y que por nuestras características necesitamos almacenes grandes para proteger las embarcaciones (desde Optimist a Lásers, patí català, windsurf y surf). Pero no ha habido manera». El Marítim dispone de un edificio de 300 metros cuadrados que acoge su local social y un restaurante (arrendado) y un almacén de 1.200 m.

Un club educativo y social 
Añade Mercadé que tampoco han servido hasta ahora ni la circunstancia de ser una entidad sin ánimo de lucro ni la declaración en 2001 como entidad de utilidad pública que le fue concedida a raíz de unos cursos de vela adaptado. «Tenemos una función lúdica-deportiva con los 330 socios que practican vela, pero también educativa, porque cada año pasan por nuestras instalaciones centenares de escolares y alumnos de instituto; y social, y aquí recuerdo nuestro programa para jóvenes de entre 18 y 25 años con riesgo de exclusión (Inservela) que fue premiado por la propia Federació Catalana de Vela», prosigue Mercadé, quien recuerda que el  club da empleo fijo a cinco personas e indirectamente se benefician de su actividad negocios e industriales del municipio.

En la Federació Catalana de Vela están indignados con la inflexibilidad del Ministerio. El gerente federativo, Josep Seguer, explica que «llevamos años peleando con todo este asunto. «No entienden que todos estos clubs iniciaron su actividad en la época de los baños en la playa. Cumplen una función asociativa. Es una situación tan rocambolesca que el PP aprobó la ley en 1993 con el voto en contra del PSOE, que ahora es quien la ejecuta».

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