La primera prueba para los comerciantes de Cambrils

Crónica. Tras el confinamiento, el debut del Samà Slow Market que se está celebrando este fin de semana ofrece resultados interesantes para todos

EDUARD CASTAÑO

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Laura Moreno, de Rodabike Cambrils, coloca el cartel de descuento sobre una de sus bicicletas eléctricas. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Laura Moreno, de Rodabike Cambrils, coloca el cartel de descuento sobre una de sus bicicletas eléctricas. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

El coronavirus ha conseguido frenar en seco el comercio a nivel global. Y digo frenar porque es lo que opinan muchos comerciantes, incluidos los que desde el viernes exponen su productos en el Samà Slow Market de Cambrils.

Son un total de 28 los establecimientos de la localidad los que exponen hasta hoy sus productos en la primera edición de este evento, que ha sido organizado por el propio Parc Samà y la Associació de Comerciants Vilacentre y que cuenta con la colaboración del Departament de Promoció Econòmica del Ayuntamiento de Cambrils, el Patronat de Turisme y de Cambrils Obert.

Se trata de la primera prueba de fuego en pleno estío para el comercio de Cambrils, con comercios basados en productos en muchos casos artesanales que pretenden ofrecer salida a sus productos en tiempos de desconfinamiento de la Covid-19 pero con las medidas sanitarias obligatorias a pesar de que las paradas se hallen ubicadas en un bello paraje y al aire libre como este enclave cambrilense.

«Es la primera edición de este evento y se trata de un año muy especial- asegura Teresa Recasens, presidenta de la Associació de Comerciants Vilacentre-. El viernes por la tarde nos sorprendió la buena acogida de público y visitantes que fuimos teniendo, atraídos por este entorno idílico y a pesar de las restricciones sanitarias y de la distancia con el centro de la localidad».

Visitantes de cercanía

Y es que durante estos dos primeros días han sido muchas las familias que se han visto atraídas por el encanto del lugar y las perspectivas de pasar de una mañana, tarde o noche agradable mientras aprovechan para hacer alguna compra interesante y visitan el lugar rodeados de pavos reales, gamos, patos, tortugas y numerosas aves exóticas, además de un bosque de lavandas, palmeras, eucaliptos, hiedras o robles.

Y, además, también se puede disfrutar de música de boleros, de la charanga o de los trucos del mago Santos. «Ojalá hiciera desaparecer el coronavirus», dicen con sorna algunos visitantes.

«Venimos mucho al Parc Samà», aseguraba ayer Nerea Moré, una cambrilense que acudía con su hija y una amiga de ella. Y añadía que «me ha gustado mucho esta iniciativa. Me enteré de ella por los carteles que han ido colgando estos días en Cambrils».

Mientras, Francesc Carbonell, su mujer y su nieta viven en Reus. «Venimos de visita porque el lugar es bonito y la verdad es que no esperábamos encontrar esto. Nos ha sorprendido gratamente». Ellos, al igual que otros muchos, son buena parte de los visitantes locales que se acercan hasta el lugar por doble motivo: conocer el enclave e interesarse por productos de bisutería, bicicletas, mascotas, aceites y vinos, menaje, organización de eventos como bodas y comuniones, joyería, cosmética, artesanía, ropa infantil o decoración. Pero los visitantes de cercanía no son los únicos atraídos por el Samà Slow Market. También hubo turistas franceses, alemanes o polacos los que se interesaron por el lugar y por los puestos y paradas al aire libre en una visita que sirve para tomarse su tiempo, tranquilamente, sin prisas ni bullicios.

«Es lo que tiene estar fuera del centro de Cambrils -detallaba Laura Moreno, de Rodabike Cambrils-. Desearía que este evento dure y que, una vez superado el coronavirus, que lo superaremos, volvamos a cierta normalidad, en beneficio de todos». Moreno se mostraba optimista al apuntar que «si el Samà Slow Market funciona así con la pandemia... estoy segura de que será un exitazo cuando salgamos de ella».

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