La tortuga de La Pineda desova 144 huevos tras seis incursiones fallidas

El ejemplar hembra ha alcanzado la orilla pasada la medianoche y ha desovado cerca del mar. Tras enterrar el nido, se le ha colocado un geolocalizador antes de dejarla en libertad. 51 huevos se han trasladado en incubadora y el resto están enterrados y vallados

Jordi Cabré

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La hembra de Caretta Caretta a su llegada a la playa de La Pineda. FOTO: Ferran Aguilar

La hembra de Caretta Caretta a su llegada a la playa de La Pineda. FOTO: Ferran Aguilar

La playa de La Pineda (Vila-seca) ya es oficialmente una de las zonas del litoral donde una tortuga marina (Caretta caretta) ha desovado. Lo ha hecho esta madrugada tras otras seis incursiones registradas desde el 29 de junio. En esta ocasión nada ha molestado a la tortuga boba que ha excavado el nido y ha puesto un total de 144 huevos, 90 enterrados en el nido, 51 que se han sacado para incubarlos y garantizar su eclosión y 3 más defectuosos (1 roto y dos sin yema).

FOTO: DT

La llegada de la tortuga ha estado vigilada desde el pasado día 29 cuando el ejemplar fue avistado por primera vez. Agents Rurals técnicos de la Fundació per a la Conservació i Recuperació d'anbimals Marítims (CRAM), el Gepec y el propio Ayuntamiento se han coordinado para vigilar la llegada de la tortuga y evitarle cualquier anomalía que provocara la vuelta al mar del ejemplar sin la puesta de huevos.

Por ello se planificó una reducción de la luminosidad en primera línea de mar, un retraso en la limpieza de la playa y una vigilancia permanente por si aparecía la Caretta Caretta.

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Tras seis incursiones, una incluso molestada por un turista este pasado miércoles 15 de julio, esta madrugada de la fiesta de la Verge del Carme la tortuga ha desovado en la zona del Racó, próxima al espigón que separa la playa de La Pineda con Cap de Salou.

Tras la puesta, los técnicos se han acercado al nido y han estudiado a la hembra: peso, longitud, análisis de sangre, ecografía... Además, se le ha enganchado con resina un geolocalizador para controlar sus movimientos por espacio de un año. Este aparato está enganchado con esta resina que a medida que el caparazón crece pierde adherencia y termina desenganchándose. La tortuga ya estaba controlada por el CRAM y la Generalitat, puesto que tenía un chip.

 Tras los análisis y la colocación del aparato electrónico en el caparazón, la tortuga ha vuelto al agua y se ha sumergido.

Entonces, se han sacado los 51 huevos para incubar y se ha delimitado la zona con unas vallas y una tela para evitar que algún animal pueda excavar y romper el ciclo de incubación natural.

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Además, la zona quedará protegida y no se permitirá la presencia de bañistas para poder permitir el nacimiento de las tortugas para dentro de dos meses aproximadamente.

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