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Las calles de la zona de Lago Romano en La Pineda llevan un mes inundadas

Algunos vecinos del lugar se han planteado marcharse tras los estragos provocados por esta incómoda situación 

Carmina Marsinach

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Las calles de la urbanización conocida como Lago Romano en La Pineda siguen anegadas tras las lluvias de este pasado octubre y noviembre.  FOTO: Alba Mariné

Las calles de la urbanización conocida como Lago Romano en La Pineda siguen anegadas tras las lluvias de este pasado octubre y noviembre. FOTO: Alba Mariné

Las calles de la zona de Lago Romano en La Pineda llevan un mes inundadas tras las últimas lluvias de este otoño. Se trata de un conjunto de viviendas, situadas entre las calles Montserrat Caballé y Alfredo Kraus, que se encuentran justo al lado de la Sèquia Major. El acceso a las casas más cercanas a los humedales es prácticamente imposible y algunas tienen los patios interiores encharcados. 

Son dos las residencias donde viven vecinos durante todo el año y otras tres de segunda residencia. Durante el temporal en una de las viviendas entró un palmo de agua dañando la mayoría de los muebles. No era la primera vez que les sucedía. Durante los primeros días tuvieron que salir de casa con botas de agua. Por surte, alertados de las fuertes lluvias, sacaron los coches de la zona pero aún sigue el agua acumulada. «Siempre estamos igual», lamentan. 

Se trata de un conjunto de viviendas, situadas entre las calles Montserrat Caballé y Alfredo Kraus, que se encuentran justo al lado de la Sèquia Major. FOTO: Alba Mariné

Se trata de una problemática de difícil solución. Las calles no están urbanizadas ni cuentan con sistema de alcantarillado ni de alumbrado porque estas viviendas fueron edificadas antes de que se hiciera el Pla d’Ordenació Urbanística (PGOU) de La Pineda que data del año 1993. Con la puesta en marcha del nuevo plan quedaron fuera de ordenación. La Memoria del PGOU las define como «viviendas marginales fuera de toda ordenación y legalidad». Se trata de un ámbito protegido que se encuentra dentro del Pla d’Espais d’Interès Natural (PEIN). 

El Ayuntamiento quiere adquirir los inmuebles para convertir el espacio en una zona verde 

La intención del Ayuntamiento es adquirir los inmuebles con expropiaciones no forzadas y convertir el espacio en una zona verde. Es decir, cuando los propietarios decidan marcharse y venderlos. El Ayuntamiento ya posee tres. Dos de las viviendas pudo derribarlas y otra que tapiaron. No se pudo derribar ya que afectaría a la casa de al lado. Y aseguran que llevan a cabo un mantenimiento periódico para evitar la insalubridad. 

Abandonados por el consistorio

Los vecinos reconocen que se han sentido «abandonados» por el Ayuntamiento. Y no consideran justo tener que pagar los mismos impuestos que en el resto del municipio cuando no tienen las calles urbanizadas. «Indirectamente nos están obligando a marchar. No podemos hacer obras y tenemos una fosa séptica para tratar las aguas residuales», dicen. Las vecinas que viven allí todo el año no quieran irse pero ya se han planteado vender su casa al consistorio. Una por motivos personales pero la otra tras los estragos que le provocaron las lluvias. Según parece, los de segunda residencia no tienen intención de irse. 

Por su parte, el Ayuntamiento asegura que el pasado mes actuó en la zona en los días de lluvia y posteriores sobretodo realizando tareas de apoyo en la vivienda más complicada. Y exponen que ahora deben esperar a que se reduzca el nivel de agua. 

Vila-seca en Comú lo denuncia

Desde Vila-seca en Comú denunciaron la situación a través de las redes sociales. Entienden que los vecinos son «legítimos» propietarios y si «el Ayuntamiento los quiere hacer fuera deberán llegar a un acuerdo con ellos o iniciar un proceso expropiatorio». 

«Por lo que sabemos no quieren marcharse (...) Se sienten presionados por parte de la administración. El Ayuntamiento ya ha adquirido algunas propiedades y son en la práctica un criadero de ratas. Lo que perjudica la salubridad de los inmuebles que aún son residencias. Ahora, con los aguaceros, les han dejado a su suerte. Tenemos la sensación de que se les está forzando a capitular y vender las propiedades al Ayuntamiento en unas condiciones poco beneficiosas para el vecindario», afirman los comunes. 

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