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Las fortificaciones del Coll de Balaguer reviven su protagonismo

El próximo otoño se dará por finalizado un Plan Directivo que permitirá gestionar las construcciones de la Guerra Civil
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La geografía abrupta del Coll de Balaguer fue uno de los puntos fuertes de las fortificaciones militares.  Foto: Alfons Tejero, Oriol Miro y GRIEGC

La geografía abrupta del Coll de Balaguer fue uno de los puntos fuertes de las fortificaciones militares. Foto: Alfons Tejero, Oriol Miro y GRIEGC

El Coll de Balaguer ha sido durante años una zona olvidada. Sin embargo, fue un blanco estratégico durante la Guerra Civil Española. Ante esta situación, el bando republicano aprovechó para prepararse en caso de batalla. Por ese motivo, se reforzó la defensa con fortificaciones militares, trincheras y búnquers. Los presos del bando nacional que llenaban el campo de trabajos forzados fueron la mano de obra de dichas construcciones, que finalmente nunca se usaron.

El Coll de Balaguer fue el punto de mira de los militars a causa de su posición estratégica; era una de las principales puertas de entrada a Catalunya. La geografía montañosa es uno de los aspectos por los que se escogió esta localización para construir cerca de cuatrocientos elementos defensivos. En menos de un año, el bando republicaconstruyó nueve kilómetros lineales de líneas defensivas.

El objetivo de dichas construcciones no era otro que desgastar al enemigo y cansarlo al máximo. Además, también estaba pensado para poder llegar y ocupar las bases e incorporarse a las posiciones rápidamente gracias a las extensas vías de comunicación.

Lo que nadie sospechaba es que la Batalla del Ebro cambiase el curso de los eventos y que las fortificaciones quedasen obsoletas.

Con la llegada de las tropas nacionales a Vinaròs, el bando republicano se apresuró a reforzar su defensa por la costa. El paso natural de los soldados hubiera sido el Coll de Balaguer y entrar con toda la artillería. Ante esa amenaza, se construyeron cinco líneas principales de resistencia y de soporte, denominadas ‘defensa en profundidad’.

 

Proyecto con trayectoria

Años después de la no-batalla, el vecino y apasionado de la historia Alfons Tejero inició un camino que más tarde relevó su tarea al grupo GRIEGC(Grup de Recerca i Investigació d’Espais de la Guerra Civil). Este año, el GRIEGC ha terminado un Plan especial en el que se han catalogado todas las piezas que forman parte de este conjunto militar.El trabajo consta de fotografías y fichas con información específica. Con este trabajo de campo, el consistorio y la ciudadanía está al corriente del patrimonio histórico local. Una de las claves que han influido en la conservación de los elementos es su localización aislada y los materiales de construcción utilizados, como el hormigón.

 

Plan Director para otoño

Ahora, el grupo empieza a trabajar en un Plan Director que ha sido encargado por el Ayuntamiento y en el que GRIEGC actúa como asesor. Tal como indica Jordi Solé, abogado mediambientalista y miembro de GRIEGC, se espera que este proyecto vea la luz en otoño y que sirva para poder determinar qué gestión aplicar para sacar el máximo provecho a las construcciones. Este plan servirá para señalizar adecuadamente cada fortificación e interpretar cada pieza a nivel histórico. En total, se redactarán trece volúmenes distintos .

«La idea es que en un futuro los vecinos puedan visitar las principales construcciones y entender qué importancia tuvo L’Hospitalet de l’Infant en la Guerra Civil», explica Solé. De hecho, este verano ya hay planteadas distintas rutas turísticas que comenzarán este mes de julio.

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