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Los exalcaldes de Cambrils apoyan el derribo de la antigua estación de tren

Los exmandatarios locales respaldan la iniciativa «Oberts a la Mar» que ha impulsado un grupo de vecinos. La plataforma se dará a conocer esta última semana de julio

Cristina Sierra

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Vista áerea de la antigua estación de tren que separa las avenidas de Vidal i Barraquer y Horta de Santa Maria. FOTO: Pere Ferré

Vista áerea de la antigua estación de tren que separa las avenidas de Vidal i Barraquer y Horta de Santa Maria. FOTO: Pere Ferré

El futuro del edificio de la antigua estación de tren de Cambrils sigue trayendo cola. En los últimos meses han sido varias las entidades y ciudadanos que se han manifestado públicamente sobre la conservación o el derribo del inmueble, que se estrenó en 1865. Un debate que esta semana suma un nuevo capítulo con el impulso de la iniciativa «Oberts a la mar» (Abiertos al mar), que reivindica la eliminación del inmueble ferroviario. 

Un colectivo de cambrilenses ha iniciado esta petición con la que pretenden que el gobierno municipal ejecute lo que recoge el Plan de Ordenación urbanística Municipal (POUM), que contempla la conexión de la avenida Josep Vidal i Barraquer con la de Horta de Santa Maria. Fue el pasado 16 de julio cuando este grupo de vecinos se reunieron y decidieron fundar esta iniciativa «cívica» que cuenta con el apoyo de todos los exalcaldes desde la democracia que ha tenido la localidad.

Como destacan en un documento que ha tenido acceso el Diari, el POUM vigente tiene la huella de alcaldes de todos los «colores políticos muy diferentes». Lluís Recasens (1973-1979), Joan Mas (1983-1987), Josep Maria Panicello (1987-1991 y 1995-1997), Josep Pedrell (1991-1995), Joan Serra (1999-2003), Robert Benaiges (1997-1999 y 2003-2011) y Mercè Dalmau (2011-2015) respaldan la causa que exige al gobierno local que elimine la última barrera arquitectónica del barrio del Eixample Vila. 

«Queremos que se conecten las avenidas y que el barrio se abra al mar como está previsto en el Plan de Ordenación Urbanística. Para nosotros el edificio no tiene ningún valor arquitectónico y todos los grupos se manifestaron a favor de su eliminación cuando se hizo la redacción del vigente POUM. No tiene sentido que ahora se incumpla un documento que se hizo con el consenso de todos. Queremos destacar la importancia que tiene el POUM, es el instrumento que permite la planificación de la ciudad y de su entorno territorial inmediato, labor que necesariamente se debe llevar a cabo con el máximo cuidado y con tiempo», apunta uno de los impulsores.

Una vez la iniciativa se presente de forma oficial también se anunciarán los pasos que seguirán para conseguir su objetivo. Por el momento, de forma interna, ya se ha empezado a recoger firmas para reforzar la solicitud al consistorio y en unos días se informará a la ciudadanía que también sea partidaria del derribo dónde deben acudir para firmar la petición.

En contra de la plataforma

La aparición de esta iniciativa contrasta con la plataforma ciudadana Conservem l’Estació de Cambrils, que se presentó en mayo. La Associació de Veïns del Barri de l’Estació y el Casal Popular promovieron esta agrupación que lucha por mantener el edificio que considera histórico y quiere que el Ayuntamiento lo preserve e inicie los trámites para catalogarlo como Bé Cultural d’Interès Local (BCIL).

Además, los representantes de la plataforma han manifestado que el edificio debe tener un uso social y que sirva como un elemento dinamizador del barrio, con nuevos espacios de recreo infantiles y la posibilidad de que el Agrupament Escolta Gent de Mar lo pueda usar para realizar las actividades con los niños cambrilenses. Asimismo se muestran favorables a convertir la antigua vía ferroviaria en una vía verde hasta L’Hospitalet de l’Infant.

Hace unos días la formación, con el apoyo de Plataforma en Defensa del Ferrocarril Públic i de Qualitat del Camp, anunció la elaboración de un estudio alternativo para justificar que el inmueble siga en pie. 

Silencio oficial del gobierno local

Ante la aparición de estas dos iniciativas ciudadanas contrarias, desde el consistorio siguen sin pronunciarse de manera firme sobre qué ocurrirá con el edificio. Hace unos meses la alcaldesa, Camí Mendoza, afirmó públicamente que se estudiarían todas las opciones que están sobre la mesa pero que no se diría nada hasta que no se hubiese adoptado una decisión. En el propio gobierno hay discrepancias respecto a la conservación del inmueble.

De hecho, en Ràdio Cambrils se han podido escuchar dos opiniones contrarias. Por un lado, el concejal de Urbanisme, Enric Daza, considera que el edificio debe derribarse, mientras que la concejala de Cultura, Cinta Ballesté, defiende su valor histórico y cultural.

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