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Los hoteleros temen un desplome del turismo ruso del 90% este año

El sector lamenta que los touroperadoreshan suprimido el 50% de los vuelos chárter desde Rusia hasta el aeropuerto de El Prat, principal vía de llegada de estos visitantes
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El auge del turismo ruso en la Costa Daurada se verá frenado en seco esta temporada.  Foto: Alba Mariné

El auge del turismo ruso en la Costa Daurada se verá frenado en seco esta temporada. Foto: Alba Mariné

Los hoteleros han vuelto de su última gira de promoción por Rusia con unas perspectivas todavía más pesimistas. «Tememos una caída del turismo ruso del 90% esta temporada», asegura Eduard Farriol, presidente de la Associació Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda. A la depreciación del rublo y la inestabilidad política por el conflicto de Ucrania se suma otro contratiempo: la supresión del 50% de los vuelos chárter de Rusia al aeropuerto de El Prat, principal vía de llegada de visitantes rusos a la Costa Daurada. La falta de reservas ha obligado a los touroperadores a cancelar viajes o compartirlos entre ellos para ahorrar costes. La situación económica de las agencia rusas no es boyante, en 2014 quebraron 19.

«Barcelona estuvo conectada el año pasado con 31 ciudades de Rusia a través de vuelos regulares, la mayoría chárter, aunque Moscú y San Petersburgo canalizaron el 77% del tráfico», explica Octavi Bono, gerente del Patronat de Turisme de la Diputació de Tarragona. La lista también incluye las poblaciones de Ekaterimburgo, Rostov, Samara, Kazan o Novosibirsk. «La ciudad enlazada vía chárter más alejada era Irkutsk, que se encuentra a más de 8.800 kilómetros de Barcelona», añade.

Parte de estos vuelos podrían desviarse a otros destinos como Egipto o Turquía, que «subvencionan a los touroperadores para captar turistas», apunta Farriol. Eso deja a España, y por ende a la Costa Daurada, en inferioridad de condiciones. «Aquí no podemos hacer como el gobierno de Egipto, que llega a pagar hasta 280 libras turcas por plaza cuando un vuelo no llega al 90% de ocupación. Son medidas que aquí no se pueden tomar y que hacen difícil poder competir», señala Bono.

La única facilidad que puede dar el sector turístico es ajustar sus precios. La directora general de operador ruso Natalie Tours, Natalia Vorobieva, destaca que «para nosotros son importantes las colaboraciones que obtenemos de las administraciones y los hoteleros de Catalunya, puesto que a raíz de la devaluación del rublo el cliente ruso ha perdido poder adquisitivo y necesita contar con paquetes más económicos».

Vorobieva prefiere no hacer previsiones de ventas para esta temporada, pero lo cierto es que las reservas están muy paradas. «Las pocas que se hagan serán sobre todo a última hora. La quiebra de touroperadores rusos genera desconfianza a los turistas a la hora de comprar los billetes», dice David Batalla, presidente de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de la provincia de Tarragona.

La entrada en vigor a partir de abril del visado biométrico tampoco ayuda. A partir de ahora todas las personas que vayan a viajar tendrán que presentarse físicamente en las oficinas pertinentes para que les hagan fotografías y les tomen las huellas dactilares. «En toda Rusia apenas hay 17 centros para realizar este visado, la mayor parte en Moscú, por lo que habrá gente de otras partes del país que tendrá que recorrer 700 ú 800 kilómetros para poder venir a Europa», comenta Batalla. Por este motivo, las agencias reclaman delegaciones en cada una de las regiones rusas en las que existan operativos de vuelos a España.

 

¿Coyuntural?

El margen de mejora para que repunte el mercado ruso esta temporada es muy difícil. «Podemos estar así todo el 2015 y 2016. Pero no miramos sólo a corto plazo, así que pensamos que vale la pena mantener el vínculo y la colaboración, ya que este mercado se recuperará más adelante y seguirá siendo importante para nosotros», manifiesta Bono.

De hecho, a pesar de las malas previsiones, el sector turístico de la Costa Daurada seguirá participando este año en ferias y roadshows en Rusia. «Nos preocupa mucho la evolución del mercado ruso, pero es necesario poder contactar de forma directa con los vendedores de las agencias y presentar con todo detalle el destino y cada uno de nuestros productos», argumenta José Luis Túnez, presidente de la Associació d’Agèncias de Viatge Receptives.

De la misma opinión es Josep Graset, presidente de la Associació d’Apartaments Turístics de la Costa Daurada: «Este año vamos a sufrir con la caída del ruso, que pasará de ser el primer cliente al segundo o tercero –por detrás del británico y el francés–, pero debemos seguir apoyando a los touroperadores haciendo publicidad juntos. Aunque el descenso de turistas sea importante, no vamos a pasar del todo a la nada».

El director de la región Barcelona de Odeon Tours, Gökhan Basera, celebra este esfuerzo: «Este 2015 será muy difícil y, por tanto, agradecemos las acciones de apoyo que desde la Costa Daurada se siguen llevando a cabo».

Los comerciantes también notarán este desplome. «Es evidente que nos afectará porque la afluencia de clientes rusos había complementado la falta de otros, pero peor nos iría si hubiésemos hecho caso a las expectativas megapositivas de aquellos que nos decían que debíamos preparar nuestros negocios para este tipo de turismo», concluye Alfred Monreal, presidente de la Associació de Comerciants i Empresaris de Vila-seca.

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