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Mont-roig: viaje a la tierra que enamoró e inspiró a Joan Miró

La localidad del Baix Camp ofrece un recorrido por la masía y los paisajes entre los que el artista dio sus primeros pasos como pintor

Mònica Just

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La masía donde vivió Miró, de fondo. Frente a ella, un grupo durante una visita guiada.  FOTO: Alba Mariné

La masía donde vivió Miró, de fondo. Frente a ella, un grupo durante una visita guiada. FOTO: Alba Mariné

Joan Miró lo tenía claro. «Toda mi obra ha sido concebida en Mont-roig», solía decir. Pasó largas temporadas en la masía que tenía en este municipio de Tarragona.

Entre sus calles. Entre su gente. Allí se instaló para recuperarse de sus problemas de salud. Y fue el lugar en el que se forjó como artista. Y es que Mont-roig fue la cuna de un Miró que, tras aquellos primeros pasos en el taller que se convirtió en su particular refugio, logró un prestigio internacional.

Y precisamente adentrarse en el lugar que inspiró a este pintor universal, la masía donde vivió y los paisajes que pintó, es lo que puede hacerse ahora en Mont-roig del Camp.

El espacio ha abierto al público como equipamiento cultural que pone en valor al fin la relación del pintor con el municipio. Un espacio que pone la localidad en el mapa internacional en cuanto a turismo cultural. Y lo hace precisamente cuando se cumplen 125 años del nacimiento de Miró, y seis décadas desde que la masía cerrara sus puertas. 

Su nieto, Joan Punyet, ha explicado en varias ocasiones que su abuelo solía llevar en el bolsillo, durante sus viajes, una algarroba de su finca de Mont-roig. Un ejemplo del lazo emocional que lo unía con la localidad. Fue en Mont-roig donde pintó durante su primera época. Una de sus obras más célebres, La Masía, también muestra aquel vínculo. Y con la apertura al público, se ha cerrado el triángulo mironiano entre Barcelona, Mallorca y Mont-roig.

Mas Miró, formado por una serie de edificios de varias épocas, desde el siglo XVIII hasta el siglo XX, abrió el pasado mes de abril tras la primera fase de su rehabilitación. Una inversión inicial de 450.000€, que seguirá con más fases y actuaciones. Se han rehabilitado los exteriores, recuperado los campos con cultivos ecológicos y rehabilitado el taller.

«No hay ninguna obra original, pero es el lugar donde Miró decidió que se dedicaría a la pintura. Es una visita experiencial. Porque para entender a Miró hay que poner los pies firmes en Mont-roig», dice la directora de la Fundació Mas Miró, Elena Juncosa.

Miró temía que su masía desapareciera por la construcción de la autopista. Que sería víctima de las infraestructuras. Pero no fue así. Y murió sin conocer el final de la historia. Sin saber que aquella masía que tanto amaba se salvaría y que, años después, renacería con vocación de convertirse en referente del turismo cultural.

También se ha puesto en marcha la ruta El paisaje emocional de Miró. Y es que la Fundació Mas Miró, en colaboración con el Ayuntamiento de Mont-roig del Camp y de la Successió Miró, han creado un itinerario que vincula el artista con el paisaje. Se trata de un recorrido que pasa por los enclaves desde donde Miró pintó algunas de sus obras, además de otros puntos que lo vinculan con la localidad tarraconense.

Los lugares están señalizados e identificados y la idea es que el visitante combine las dos propuestas: empiece por la masía y siga con el paisaje. Esta ruta permite contemplar en primera persona las vistas que Miró convirtió luego en obras de arte.

Unos marcos encuadran el paisaje en el que se inspiró el artista para pintar; y al lado, muestran una fotografía de la obra original, con información sobre dónde está expuesta –La masía es una de ellas–. Todo ello permite al visitante ver el paisaje con los ojos del propio Miró.

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