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Niños programadores: la nueva apuesta en las comarcas de TGN

Niños y niñas de 8 a 12 años de Reus y Tortosa aprenden lenguaje de programación con Scratch

Gloria Aznar

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Niños programando con Scratch en uno de los talleres de la Universitat Oberta de Catalunya. Foto: uoc

Niños programando con Scratch en uno de los talleres de la Universitat Oberta de Catalunya. Foto: uoc

Programar juegos, historias y animaciones de manera sencilla y, por supuesto lúdica, es lo que pueden hacer los niños y niñas con Scratch, dirigido sobre todo a menores de 8 a 12 años.

El técnico informático Jordi Conesa explica que «con este lenguaje de programación aprenden a desarrollar el pensamiento abstracto y un trabajo de resolución de problemas, al mismo tiempo que desarrollan competencias tecnológicas. Además, ha acabado siendo un revulsivo para compartir información entre los más jóvenes». 

Bloques de Lego que tienen diferentes funciones es una de las claves de Scratch. Al encajarlos se crean acciones que dan lugar a programas con mayor o menor dificultad.

Funciona cogiendo piezas que contienen condiciones u órdenes que al unirlas entre sí crean juegos, programas, animaciones, bailes o gráficos interactivos, creaciones que después pueden compartir online con otras personas. Todo muy atractivo y visual.

Sin embargo, no se trata únicamente de lenguaje infantil ya que muchos profesores, académicos y padres lo utilizan en sus clases o a nivel personal. 

Con motivo del Día del Scratch, que tradicionalmente se celebra el segundo sábado de mayo para conmemorar su creación hace una década en Estados Unidos, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en sus sedes de Reus y Tortosa, entre otras, organizó talleres y actividades en familia dirigidos por un equipo de profesores voluntarios de informática del grupo Inventa. 

En la capital del Baix Camp fueron 10 los niños que participaron con sus familiares y en Tortosa 13, grupo que tuvo a Jordi Conesa como coordinador.

Soy un robot

Un niño o niña participante se convierte por unos momentos en un robot que únicamente entiende cuatro instrucciones: gira a la derecha, gira a la izquierda, dame una taza y apaga la luz. Otro niño o niña del mismo grupo es el programador, que le va indicando órdenes. Este fue el inicio de la clase que tuvo lugar en la sede de la UOC en Tortosa, tras una primera explicación teórica. 

Un murciélago moviéndose a lo largo y ancho de la pantalla e inundándola con el batir de sus alas fue otro de los ejemplos prácticos para mostrar el funcionamiento del programa. 

A partir de aquí padres e hijos tuvieron que resolver diferentes juegos con la ayuda de Scratch Cars, fichas que plantean un reto en una cara y la solución, que deben evitar mirar, en la otra. Se trata de una actividad estimulante y tan absorbente que a algunos hubo que arrastrarlos hasta el pequeño almuerzo de media mañana.

Ya en la última parte de la clase, cada uno planteó un laberinto con un personaje que tenía que llegar a meta, de tal manera que si se quedaba por el camino debían volver a la casilla de salida. «Y fueron capaces de resolver el juego», comenta Conesa. Para acabar, tocaron el piano con Scratch, con un teclado especial para el programa. 

Brecha digital y mujeres

Más allá de la robótica, una de las funciones más interesantes de Scratch es que después de la programación, los niños y niñas pueden compartir sus creaciones en internet de forma colaborativa, explicar historias interactivas como si de una obra de teatro se tratara con diferentes personajes y guiones. 

El proyecto Scratch Social UOC ofrece un itinerario formativo a los profesionales y voluntarios de instituciones educativas, asociaciones, entidades sociales y ONG que trabajan con niños, jóvenes y colectivos vulnerables.

El objetivo es facilitar el aprendizaje del lenguaje de programación a todo el mundo y contribuir así a mitigar la brecha digital, reducir las desigualdades sociales, económicas y de género y aumentar la presencia de las mujeres en el ámbito tecnológico.

Mediante el Scratch las entidades pueden trabajar aspectos emocionales, como la motivación y la autoestima de los niños y niñas, además de desarrollar habilidades cognitivas, como la lógica y la resolución de problemas. Asimismo, la UOC también forma a personal para trabajar con Scratch como voluntarios en hospitales, adaptándolo a las necesidades de cada paciente.

Por otra parte, el proyecto Scratch Social UOC traspasó fronteras y también llegó a América Latina, a Ecuador, Perú y Colombia.
Las actividades de Scratch de la UOC son una de sus acciones para contribuir a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que busca fomentar el uso de las TIC en comunidades educativas y sociales, especialmente en aquellas en situación de riesgo y vulnerabilidad. 

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