¿Quién de los 2 es más absurdo: el hombre o la máquina?

He aquí un debate intergeneracional para reflexionar y acortar nuestras diferencias en el tiempo

Maria Pedrerol

Whatsapp
La gente mayor de Cambrils habló sobre la tecnología a los chavales de instituto.  FOTO: Alba mariné

La gente mayor de Cambrils habló sobre la tecnología a los chavales de instituto. FOTO: Alba mariné

Propongo hacer una reflexión. Seguro que a muchos de ustedes no les será fácil contestar. Allá va: ¿Quién es más absurdo, el ser humano o la máquina? Hace un siglo posiblemente no habría generado demasiadas dudas: «!La máquina! ¡Sin el hombre, la máquina no es nada!».

De acuerdo, pero... ¿y ahora? Pregúntenle a un chaval de 20 años qué haría sin su móvil, sin su table e incluso, sin su navegador. Explíquenle que hace treinta años abríamos un mapa en el coche y ¡no!, no nos perdíamos. Que quedábamos para tomar una caña y confiábamos ciegamente -bueno, ni siquiera nos lo planteábamos- en que la otra persona aparecería. Porque ¡no!, no había forma de avisar a última hora que no podía venir. ¡No había Whatsapp! Y ¡no!, no era ninguna catástrofe. 

Que chavales de instituto se estrujaran los sesos acerca de este tema es lo que intentaron ayer algunos miembros del Aula de Teatre del Casal de la Gent Gran de Cambrils.

Embutidos en un traje blanco -neutro, tanto podían ser personas como robots- se dispusieron a satirizar la invasión tecnológica sin herir sensibilidades -ya se sabe, si a algún adolescente se le critica su móvil puede despertar a la fiera que lleva dentro-. 

Curioso, ¿verdad? Que una máquina despierte sentimientos en un humano. Esto hace cien años no pasaba. Entonces, ¿es el hombre el absurdo? ¿El que llora, ríe o se enoja porque hieren los «sentimientos» de un aparato? ¿Qué sentimientos? ¡Si no tiene! ¿Cómo que no? «Tú dices que el robot número 2 no sabe hacer nada, y sólo quería bailar contigo».

Y entonces, habla el robot... «ahora, la inteligencia artificial es limitada. Os creéis que no tenemos sentimientos, que no sabemos qué es el amor. Todo lo que sois vosotros lo seremos nosotros. ¡Preparaos! Porque esto no ha hecho más que empezar».

¿Da miedo? Puede... En una fábrica, las máquinas reemplazan a los obreros. Son más productivas que el hombre y salen más baratas. Y si encima sienten... «Tenemos que estar unidos o nos echarán a todos» plantean esos trabajadores vestidos de blanco. «¡Fuera las máquinas! ¡Viva los obreros!».

Pero yo pregunto: ¿Es esta la solución? Los mayores me responden muy claro: No. Hoy en día humanos y máquinas deben convivir. Somos nosotros quiénes las hemos creado y somos nosotros quiénes fijamos sus límites. Pero las necesitamos. Chavales adolescentes, sí, lo reconocemos, las necesitamos. Gente mayor, acéptenlo, haberlas, haylas, y de muy útiles.

Entonces, vuelvo a preguntar: ¿Quién es mas absurdo, el ser humano o la máquina?.

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