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Respiro de emoción junto a caballos para los abuelos del Baix Penedès

Cruz Roja impulsa una iniciativa para paliar riesgos del confinamiento que provoca soledad, sedentarismo y miedos

JOSÉ M. BASELGA

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Pasear con el caballo ya permite una emoción que da alegría.  FOTO: DT

Pasear con el caballo ya permite una emoción que da alegría. FOTO: DT

Llevaban meses encerrados. Casi sin salir. Limitando las actividades a espacios cerrados para evitar riesgo de contagios y al mínimo contacto social. Una situación que pesa en el ánimo y debilita, explica la técnica en trabajo social de Cruz Roja del Baix Penedès, Eli Casas.

Por eso cuando se propuso a los abuelos realizar una actividad al aire libre se les iluminaron los ojos. «Y cuando supieron que iba a ser con caballos, se emocionaron».

Cruz Roja del Baix Penedès ha impulsado una nueva actividad terapéutica en su programa de Gent Gran. Los participantes, en grupos reducidos con el número de personas que permiten las restricciones sanitarias, acuden a una hípica para interactuar con los caballos.

La equinoterapia para personas de edad avanzada se ha mostrado positiva tanto para la movilidad como para el aspecto psicológico. Expertos en terapia equina señalan que en los abuelos es especialmente indicada para la depresión y la ansiedad, unas circunstancias muy intensificadas por el obligado confinamiento.

Cepillar

Los abuelos que atiende Cruz Roja del Baix Penedès no dudaron en probar la experiencia. Isabel, una abuela con movilidad reducida, lloró al contacto con los caballos. Cuando los acarició y los cepilló. «Fue muy emocionante observar sus reacciones», explica Eli Casas.

No dudaron en hablar a los caballos mientras les daban de comer. O mientras los paseaban por el recinto. Los participantes en la iniciativa, en una hípica de Albinyana, estuvieron acompañados por la coordinadora y por los voluntarios Ricardo y Ana que colaboran en los proyectos de la Gent Gran de la entidad. También con el asesoramiento de los responsables de la hípica

Pero la sorpresa fue cuando algunos participantes se decidieron a montar. Dori Puente explicó que en Ecuador tuvo cuadras y que hacía ya muchos años había montado. Por eso sabía de la conexión que se tiene con los caballos. Volver a estar encima de uno fue un aire de emoción, de vida, de recuperar la ilusión.

La respuesta de la iniciativa lleva a la entidad a implantarla de manera estable. El objetivo es realizarla dos días al mes con los grupos reducidos que determina la emergencia sanitaria. Habrá quien pasee al animal, otros lo cepillarán y acariciarán. Y otros subirán en ellos.

En equinoterapia para la tercera edad el movimiento rítmico y repetitivo del caballo proporciona una base de apoyo para solventar problemas de equilibrio o de dificultad de movilidad. Un caballo que avanza lentamente imita el andar habitual de un ser humano facilita desarrollar flexibilidad, la coordinación y sincronización. Pero sobre todo aporta emoción y alegría.

«La mirada de felicidad, olvidándose de las preocupaciones y de los miedos supuso una emoción para todos», explica la técnica Eli Casas. Porque además del momento, está el recuerdo. Y la ilusión de volver a repetirla. Tras la primera experiencia «preguntamos a los del grupo de Gent Gran que quien quería participar en la próxima y todos han pedido probar en esa experiencia con los caballos».

Los efectos: Bocanada de energía 

Algunas participantes se animaron a montar. FOTO: Dt

Las personas mayores son un grupo vulnerable ante el coronavirus. No sólo por las conseciencias físicas, sino especialmente por las psicológicas. Muchas viven solas y sus posibilidades de interactuación han quedado sesgadas por el confinamiento.

El miedo, el encierro y la limitación de las relaciones afecta a la salud emocional  con  efectos similares al estrés postraumático. 
La pandemia ha golpeado a la vida cotidiana. Incluso se ha detectado edadismo (discrminación por edad) hacia uno mismo. Unido a un bombardeo de imágenes pesimistas hace que las personas mayores sean las más afectadas por un encierro que ha dinamitado su actividad social y emocional.

Han sido los últimos en desconfinarse lo que ha generado estrés, angustia y ansiedad en un entorno en el que se insistía en su vulnerabilidad.

El aislamiento preventivo si dura mucho tiempo representa por sí mismo un riesgo para las condiciones de salud por la reducción o inactividad física y su implicación en problemas de sueño, insomnio y somnolencia diurna, aumento del deterioro cognitivo por haber dejado de realizar actividades de estimulación cognitiva, actividades, talleres, tertulias, terapias grupales o voluntariado.

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