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Rincones que esconden siglos de historia

Reportaje. La asociación Masia de Castelló es la encargada de llevar a cabo las tareas de recuperación del pueblo sin perder los valores propios del medio rural

MARTA RODRÍGUEZ CANO

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Casas restauradas en la Masia de Castelló, que quedó despoblada alrededor del 1950. La población emigró a otros núcleos urbanos. FOTO: dt

Casas restauradas en la Masia de Castelló, que quedó despoblada alrededor del 1950. La población emigró a otros núcleos urbanos. FOTO: dt

El interior de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant esconde un paraje natural entre montañas, roca y tonos verdes. Como si se tratara de la estampa de un tiempo pasado, el silencio se convierte en el protagonista principal del núcleo de Masia de Castelló, junto a los restos de lo que algún día fue una pequeña localidad.

Al igual que muchos pueblos en España, fue sufriendo un abandono gradual por parte de la población, que emigró a núcleos urbanos en busca de nuevas oportunidades. Se estima que se abandonó alrededor del 1950  y a partir de ese momento, su deterioro fue en aumento hasta que quedó completamente deshabitado. Además de Castello, en la zona interior de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant hay hasta cuatro núcleos abandonados (Masdevalentí, Fatxes, Gavadà y Remullà). Se estima que el origen de estos está en la Baja Edad Media debido a sus tierras aptas para el cultivo y la ganadería. El conjunto de pueblos llegó a su máximo número de habitantes en el año 1900, sumando un total de 617 entre los mencionados. Tal y como recoge el Institut d’Estadística de Catalunya, el primer pueblo abandonado fue Masdevalentí (1940) y le siguieron Castelló, Fatxes y Gavadà (1960). El último en sumarse a la lista fue Remullà (1970).

La asociación
En 1998, la asociación Masia de Castelló empezó un proceso de recuperación de pueblo mediante la construcción de casas y la consolidación de prácticamente todas las calles del núcleo. Su objetivo principal, trabajar en recuperar parte de la historia del pueblo para preservar un entorno natural mientras le sacaba partido a través de una serie de iniciativas y actividades culturales que potenciaran la participación del público. Cabe destacar que desde su fundación, ha conseguido la recuperación y reconstrucción de algunas casas y la organización de diversos proyectos con los que, actualmente, se está potenciando las visitas al pueblo. Entre los destacados, Santa Llúcia, la Rústic Festa, la Nit Lírica y el Pessebre dels Estels –el más conocido–, que ha conseguido acoger a 3.5000 visitantes en su última edición. 

La pequeña localidad llama la atención de Alba Font, una alumna de la Universitat Rovira i Virgili (URV) que estaba cursando las prácticas extracurriculares del grado de Geografia i Ordenació del Territori. Gracias a un convenio de cooperación educativa firmado por el Ayuntamiento de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant y la Facultat de Turisme i Geografía de la URV, la alumna elaboró un informe que serviría como base para redactar en el futuro, un plan especial urbanístico en el que se definirían los usos y las actuaciones a realizar en el pueblo. El informe, que se elaboró desde octubre de 2017 a enero de 2018, presenta una serie de propuestas de carácter indicativo para Castelló. Pese a ellas, los criterios especifican que deben mantener los vínculos con el pasado a través de la recuperación de la memoria histórica. 

Algunas propuestas
En cuanto a edificaciones, se pretenden usar espacios como el Ecomuseu/ Centre d’Interpretació para difundir recursos culturales e históricos. Rehabilitar la granja escuela y algunas casas del pueblo para que se conviertan en alojamientos rurales, aptos para ser alquilados. Otro de los puntos a destacar es la necesidad de que existan puntos de información y espacios de alquiler de equipamiento deportivo, de modo que el visitante siempre encuentre facilidades a la hora de descubrir el entorno. El espacio público es algo que buscan aclimatar con tal de que sea accesible para todo el mundo. Adecuar la iluminación pública, las calles, mejorar los abastimientos de agua, crear sistema de recogida de residuos, garantizar el acceso a la red eléctrica en condiciones legales y habilitar zonas de descanso son las principales propuestas. Además, se pretenden recuperar zonas de cultivo y ganadería, mientras se presta especial atención en la prevención de incendios forestales.

El futuro de Castelló
El conjunto de propuestas se recogió a partir de tres talleres participativos. Destacan el uso de las edificaciones, cómo tratar el espacio público, el entorno y qué equipamientos y servicios son necesarios para desarrollar propuestas que servirían de base para el futuro plan urbanístico de la Masia de Castelló. Aunque los criterios usos y actividades recogidas y planeadas durante el proceso de participación miran por el futuro del pueblo, son compatibles y están integradas junto al planteamiento territorial y urbanístico vigente. Todo dependerá de cómo se vayan desarrollando las diferentes propuestas para saber si el objetivo principal, mejorar la integración del núcleo urbano en el entorno natural y su paisaje, cumple con las expectativas. Una recuperación que se basa en mantener los valores propios del medio rural, protegiéndolo de agentes externos, impulsándolo para que llegue a un público más amplio y así asegurar su supervivencia.  

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