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Rompe dos dedos a su pareja pero no le denuncia por miedo

Un hombre de 30 años agredió el viernes a media tarde a su pareja de 25. Fue detenido y juzgado, pero la víctima no quiso declarar ante el juez ni tampoco enseñar sus lesiones al médico forense. Ha sido absuelto.

Jordi Cabré

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Imagen ficticia que representa una agresión física de un hombre a una mujer.

Imagen ficticia que representa una agresión física de un hombre a una mujer.

No le importó que fuera en una calle concurrida del núcleo de La Pineda (Vila-seca) y a plena luz del día. Antonio X.F., de 30 años de edad, agredió a su pareja, de 25 años,  en la calle Amadeu Vives, muy cerca del paseo Pau Casals. No se cortó  y la abofeteó sin miramientos tras gritarle en la cara cuando ella hablaba por teléfono.

A poca distancia, cuatro agentes de la Policía Local de Vila-seca, fuera de servicio, estaban de cháchara en una terraza Uno de ellos vio la agresión y alertó a sus compañeros para separar a la pareja y evitar un mal mayor. Mientras tres de ellos procedían a separar y a retener al hombre, el cuarto avisaba a sus compañeros de servicio para que se acercaran hasta el restaurante cuanto antes.

El sujeto incluso se encaró a los agentes y les reseñó que era su pareja y que podía hacer lo que quisiera con ella. Terminó detenido y acusado de un presunto delito de violencia de género. A pesar de estar arrestado, Antonio aún tuvo fuerzas para zafarse y empujar a los agentes, aunque rápidamente fue neutralizado.

Por su parte la víctima fue acompañada al CAP, donde le hicieron una revisión médica y vieron, entre otras lesiones, dos dedos rotos. A pesar de la violencia de los golpes, la víctima declinó denunciar a su pareja. Ayer, a media mañana, y tras pasar la noche en la comisaría de los Mossos d’Esquadra, se celebró un juicio rápido en el Jutjat Violència sobre la Dona, en Tarragona.

La sentencia terminó con la conformidad de las partes. El juez ha impuesto, entre otras medidas la prohibición de aproximación a la víctima a 200 metros durante un mínimo de cuatro meses. La víctima que se acogió durante la vista a su derecho a no declarar, tampoco quiso ser examinada por el médico forense. Por esta razón, el juez absolvió al acusado de un delito de lesiones en el ámbito del hogar "por falta de acreditación de tal infracción penal".

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