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Salou, en modo hibernación

Sin turistas en las calles, el paisaje urbano se caracteriza por comercios cerrados con carteles de 'Abriremos en Semana Santa' o 'Volvemos en marzo'
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El restaurante Goretti del paseo Jaume I luce un original cartel en su entrada. Foto: Javier Díaz

El restaurante Goretti del paseo Jaume I luce un original cartel en su entrada. Foto: Javier Díaz

En la calle París de Salou no hay ni un alma. No hay nada abierto. Ni en la acera de la izquierda, ni en la de la derecha. Bares, restaurantes, tiendas de ropa, de souvenirs... todo cerrado desde hace semanas. El único movimiento que se ve es el de los operarios municipales que podan los árboles. En febrero, la zona turística de Salou está en pleno estado de hibernación. El paseo Jaume I está desangelado. Hasta se puede (aunque no se debe) cruzar con el semáforo para peatones en rojo. El tráfico de coches es reducido. Y el de personas, más aún. En la avenida Carles Buïgas, más de lo mismo. Es casi imposible comprar una camiseta ‘pirata’ del Real Madrid o el Barcelona. Los apartamentos están vacíos y los hoteles abiertos son la excepción.

Con este percal, no es de extrañar que casi siete de cada diez comercios de Salou cierren cada año cuando acaba la temporada turística. No hay visitantes en invierno, no hay clientes. Dichosa desestacionalización, ¿existirá de verdad? Con los carteles que hay colgados en estos establecimientos se podría hacer una colección. Aunque sea rara. El más original es el del restaurante Goretti del paseo Jaume I: «Cerrado por frío. Volvemos en 2015». Finiquitó la temporada en diciembre y retomará la actividad en «menos de diez días». Los hay menos madrugadores, como un bar de la calle Major que anuncia: «Abriremos en Semana Santa». Luego están los clásicos «Cerrado» o «Volvemos en marzo». Y ojo, que también abundan los de «En traspaso» o «En alquiler». Antes, los propietarios de los negocios sobrevivían todo el año abriendo sólo seis meses. Ahora, eso ya es muy difícil.

Valga este ejemplo para la mayoría de municipios turísticos de la Costa Daurada y de cualquier otro destino. Pero es que en Salou, por no haber no hay ni concejal de Comercio tras la renuncia de Reyes Pino el pasado lunes –el alcalde Pere Granados ha asumido sus competencias–. Eso sí, trata de dinamizar sus fines de semana en temporada baja con algún que otro vermut musical y actividades lúdicas. Salou happy weekend se denomina la plataforma 2.0 en la que promociona estos actos.

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