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Ser turista en la Costa Daurada y no morir en el intento

Pasar unos días de vacaciones puede ser un suplicio por culpa de las infraestructuras 

Maria Pedrerol

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FOTO: LLUÍS MILIÁN

FOTO: LLUÍS MILIÁN

Costa Daurada: primer destino turístico de Catalunya y uno de los principales de toda la Península Ibérica. Dicho así uno se imagina un paraíso vacacional de primera clase. Y está en lo cierto: playas de encanto con bandera azul y la ‘medalla’ Q de calidad turística, restaurantes Michelin para saborear la cocina mediterránea, alojamientos resort de primera calidad... y las infraestructuras. Ese escollo que pone patas arriba todo el glamour que nos acababa de embelesar. 

«Es una vergüenza. Son tercermundistas». Así las define Eduard Farriol, presidente de la Federació d’Empresaris d’Hosteleria i Turisme de Tarragona (FEHT). «No son dignas de tenerlas en 2019 en la primera destinación turística de Catalunya y una de las principales destinaciones de toda Espanya», lamenta.

Cuando piensa en todos los accesos que hay en la zona, Farriol se pone las manos en la cabeza. No se salva ni uno, empezando por el tren: «Parece un secreto de Estado porque nadie sabe nada». 

Al acceso ferroviario hay que añadirle las conexiones por carretera, muy desfasadas y lejos de tener el nivel que la Costa Daurada se merece. Los turistas que llegan del norte toman la C-14 o la A7, carreteras de doble carril que, de golpe, justo unos kilómetros antes de llegar a su destino, se cortan y se convierten en uno.

El resultado: un embudo. A esto hay que sumarle el fatídico Coll de Lilla, un problema que, tras incontables años de insistencia, parece que en 2019 se solventará con la construcción del tan anhelado túnel. El anuncio ha generado una ola de ilusión que para Farriol no tiene mucho sentido porque se ha tardado una eternidad y «hace mucho que luchamos para que esto sea una realidad».

Más accesos directos a la primera destinación turística de Catalunya: el avión. Ya sea desde Barcelona, ya sea desde Reus, llegar a los principales municipios de la Costa Daurada es toda una odisea.

«Desde Barcelona ahora en bus se tarda 1 hora 50 minutos, pero en julio y agosto, no. Y si analizamos la conexión con el Aeropuerto de Reus solo hay que ver que en cualquier país desarrollado la estación de tren está justo al lado del aeropuerto. Aquí, no». ¿Qué otra opción les queda, pues, a los turistas? Llegar en barco, a una terminal que Farriol recuerda que está «llena de carbón».

Esta es la situación y queda mucha faena por delante. Han sido muchos años de luchas y serán todavía muchos más los que tendremos que batallar. Mientras, Farriol sigue tocando con los pies en el suelo: «Con estas infraestructuras lo que debemos agradecer es que todavía tengamos el turismo que tenemos. Lo peor que nos puede pasar es creer que el turismo es un derecho adquirido en Catalunya. Esto no es así».

Desde la estación del AVE. En medio de la nada y sin opciones

Cuando un turista decide coger un AVE para visitar la Costa Daurada ve que la alta velocidad con la que ha llegado se termina de golpe en la Estació del Camp. Como es sabido, los trenes de alta velocidad tienen parada a varios kilómetros de distancia de los principales municipios de la demarcación. Además, en la propia estación no hay opción de hacer transbordo a otro tren (Regional o de Cercanías) con parada directa a ningún destino. El autobús o el taxi son las únicas alternativas posibles. Aun así, si el turista quiere desplazarse a Salou o a Cambrils y opta por coger un bus (la opción más económica), se verá inmerso en una odisea interminable ya que, aunque deberá pagar sólo 7 euros, el trayecto no finalizará hasta pasadas casi 2 horas. Los que vayan en cambio a Tarragona o Reus sí que podrán hacer uso del bus lanzadera que les llevará a su destino en poco más de 15 minutos.

Llegar al Aeropuerto de El Prat. Autobuses caros, de recorrido interminable y de muy poca frecuencia

Las conexiones con la Costa Daurada desde el Aeropuerto de El Prat son mínimas. No existe ningún tren directo hasta los principales destinos turísticos de la zona excepto hasta Tarragona. Por tanto, para evitar hacer transbordos, muchos turistas optan por viajar en autobús. Esta opción tampoco les ofrece las mayores facilidades posibles. Por un lado, la frecuencia en temporada baja es mínima: como máximo hay autobuses cada 2 horas (entre 10.30h y 18h o 20h) y sólo si se quiere ir a Salou o Cambrils, puesto que para ir hasta Torredembarra hay un único autobús a las 17.10h. Por otro, el recorrido dura, con suerte y si el tráfico es fluido, 1,45 horas hasta Salou y entre 2 y 2,15 horas hasta Cambrils. Además, el turista debe desembolsar casi 17 euros para estar todo este tiempo sentado en el asiento.

En coche desde Aragón o Euskadi. Carreteras peligrosas y complicadas de un solo carril

La Costa Daurada es uno de les destinos preferidos del turista nacional, sobre todo de los vecinos de Aragón o Euskadi. Los que optan por hacer el trayecto en coche se encuentran con carreteras peligrosas y complicadas. Muchas veces, de un solo carril. Desde el sector turístico apuntan que una de las rutas más comunes para llegar a Cambrils, Salou o Vila-seca es tirar por la C-14 a partir de Montblanc. Pero cuenta con algún tramo complicado como por ejemplo a la altura de La Riba y Picamoixons donde se han registrado varios accidentes en los adelantamientos. La alternativa en cochea sería por el Coll de Lilla por la N-240, una carretera de un solo carril y con constantes curvas muy acentuadas. Parece ser que las obras del túnel del Coll de Lilla para dar continuidad a la A-27 podrían empezar en 2019. 

Atracar en crucero en Tarragona. Una terminal pequeña en la que tan solo pueden atracar buques de 2.000 y 2.500 pasajeros

La actual terminal donde atracan los cruceros del Port de Tarragona, en el Moll de Llevant, está limitada por sus dimensiones. Tan solo pueden atracar buques de 2.000 y 2.500 pasajeros. El muelle mide 16 metros de ancho, lo que dificulta la subida y bajada de los pasajeros, en un espacio por el que también circulan los autobuses y los taxis. Por este motivo desde el Port se ha vuelto a poner sobre la mesa el proyecto del Moll de Balears después que Costa Cruceros anunciara que quería ampliar la flota y la frecuencia en Tarragona. Y parece ser que la opción de hacerlo en La Pineda perdería peso.  El ancho previsto del muelle de Balears superaría los cuarenta metros, lo que facilitaría el embarque y desembarque de los pasajeros. 

Aterrizar en el Aeropuerto de Reus. Las conexiones no mejoraron hasta el verano de 2016

Una vez más, el autobús es la mejor opción para el turista que llega al Aeropuerto de Reus. Con el tren descartado (de nuevo deberá hacer transbordos en las estaciones de Tarragona o Reus), coger un bus es la alternativa más económica que le queda. Por suerte en este caso las conexiones sí que están adaptadas. En verano de 2017 la Generalitat invirtió 600.000 euros en mejorar los enlaces en autobús del Aeropuerto con Tarragona, Barcelona, Cambrils y Salou, en una apuesta por el transporte multimodal. Se incorporaron  260 conexiones terrestres con la Costa Dorada, a razón de 130 trayectos en autobús semanales con Salou y otras tantas con Cambrils. Además, se creó un nuevo servicio con Tarragona, hasta entonces inexistente, a razón de 32 viajes semanales.

Optar por el taxi.Tarragona sigue teniendo las tasas de taxi más elevadas de España 

Según el estudio que FACUA-Consumidores en Acción realizó en 2017 comparando los precios de este servicio en 52 ciudades españolas, Tarragona es la ciudad donde el taxi es más caro. Otro contratiempo para los turistas. Según los cálculos efectuados por la organización Facua, en la ciudad la carrera mínima (el trayecto de un kilómetro) cuesta durante el día 4,57 euros y 5,98 durante la noche y fines de semana.
El trayecto de cinco kilómetros vale 8,85 durante el día y 11,10 por las noches y fines de semana. Desde el sector de los taxistas consideran que la información no es cierta porque solo se escogen capitales de provincia. Remarcan que en Reus es más caro, o que en Montblanc la bajada de bandera es 1,5 euros más cara. Otro ejemplo es Figueres, donde la carrera mínima son 8 euros. 

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