Sigue la guerra en Salou: Los vecinos de Pere Martell, aterrorizados

Mientras algunos residentes siguen atemorizados y prefieren el silencio «porque me va la vida en ello», otros no tienen miedo: «no me voy a callar. Esto es un escándalo y nadie hace nada»

REDACCIÓN

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El número 13 de la calle Pere Martell sigue recibiendo quejas y denuncias por los actos y comportamientos de algunos vecinos. FOTO: DT

El número 13 de la calle Pere Martell sigue recibiendo quejas y denuncias por los actos y comportamientos de algunos vecinos. FOTO: DT

El número 13 de la calle de Pere Martell de Salou sigue ‘on fire’. Desde que hace unas semanas estallara el tema tras el asalto, robo y amenazas a la residente de un piso de la finca, siguen produciéndose nuevos y serios incidentes con coacciones, actos ilegales y robos de contadores. «Y todo ello, sin contar con los continuos trapicheos que hay, desde armas hasta moneda, pasando por cocaína y heroína», dice uno de los residentes, que prefiere no dar su nombre porque «me va la vida en ello».

El temor a represalias, especialmente sobre la gente mayor, ha hecho que «muchos prefieran mirar para otro lado y no denunciar lo que está pasando», explica el expresidente del bloque.

Los hechos saltaron a la luz pública después de que Irina, una vecina rusa del inmueble, haya explicado «lo que está sucediendo en este bloque» a raíz del fallecimiento en un accidente de moto de una amiga suya que vivía en el piso.

Irina salió a la palestra hace dos semanas para «denunciar la gravedad de lo que ocurre en este bloque de pisos. Me han amenazado, insultado, acosado, cortado la luz y robado el contador». Ahora a ello también acompaña que «me han robado el contador de agua. Esto es un verdadero escándalo y aquí nadie hace nada. ¿Porqué no toman ya cartas en el asunto? A mí no me van a callar», asegura.

Al robo de contadores en este bloque, que ha sido denunciado a la policía, se añaden los empalmes ilegales al agua, por ejemplo.

«El operario está acojonado»

«Al final tuve que llamar al operario de Agbar porque algunos vecinos cortaron el agua. Él me dijo había venido hace un mes para cortar el agua porque había once empalmes. Y tuvo que llamar a la policía porque vinieron esos vecinos conflictivos y le insultaron y le amenazaron de muerte». El expresidente del bloque incide en que el fontanero de la empresa de aguas «no tiene cojones de venir porque está amenazado». En el caso de Irina, la compañía de la luz está estudiando instalarle el contador en el interior de la vivienda «para que no puedan volverlo a robar».

Los vecinos denuncian hasta once empalmes de agua sobre un mismo contador. Foto: Cedida

«Estamos escandalizados porque aquí en Salou nadie hace nada. Hemos llamado a la policía para denunciarlo y ellos dicen que no pueden hacer nada. ¿Porqué la ley no me puede proteger?, ¿es que tengo que tomarme la justicia por mi mano?¿No lo entiendo», apunta la vecina rusa, que se plantea hacer una huelga de hambre junto a algún otro propietario del inmueble. El objetivo no es otro que «nos escuchen. Porque quizás así se lo tomarán en serio», dicen. E Irina se pregunta: «¿así queremos que vengan mis compatriotas rusos a Salou?, ¿qué pensarán cuando vean esto lleno de okupas?, ¿qué imagen estamos dando para que venga el turismo familiar? Estoy flipando con lo que está ocurriendo con esta gente. Que alguien lo piense y se ponga las pilas».

«Me amenazan por teléfono»

«Están amenazando a los abuelos que viven en el bloque», afirma el expresidente, pero «a mí no me van a hacer callar. Me han llamado a mi número de teléfono para amenazarme. ¿Hasta cuándo va a seguir esto». Irina va más allá cuando afirma que «hasta la Policia Local y los Mossos d’Esquadra tienen miedo de venir aquí. Pues imagínate nosotros...». Pero ello no es óbice para que «sigamos denunciando lo que está pasando. Alguien tendrá que hacernos caso. Cada día que pasa, te puedes esperar cualquier cosa». Y entre esas curiosidades habla de «gente que tiene un piso y se va a vivir a otro de al lado como okupas, alquilando el suyo. La verdad, es todo muy extraño».

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