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Suplantan la identidad de un joven de Vila-seca y sigue en la lista de morosos tras diez años

Ahora los bancos no quieren financiar ningún crédito a Manuel por estar en el registro de impagos 

Carmina Marsinach

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Manuel con las resoluciones judiciales que demuestran que no tenía deudas con ninguna compañía. FOTO: CEDIDA

Manuel con las resoluciones judiciales que demuestran que no tenía deudas con ninguna compañía. FOTO: CEDIDA

Manuel no puede pedir ningún crédito al banco porque aún sigue en la lista de morosos después de que le suplantaran la identidad hace más de diez años. La persona que se hacía pasar por él acumuló una deuda de más de 1.000 euros. Y ahora se encuentra con que no puede comprarse un coche o solicitar un préstamo para adquirir una casa porque su nombre sale en el registro de impagos. Tampoco puede avalar nada. 

En 2007, cuando el joven de Vila-seca tenía 21 años, empezó a recibir llamadas de la empresa Effico, probablemente a petición del banco Cetelem. Le decían que tenía una deuda que no había pagado. Alguien habría utilizado su nombre y sus datos personales para realizar compras que no abonaba. Recibía cartas y llamadas a todas horas. Su agobio fue tal que sus padres decidieron denunciar lo sucedido. 

Manuel pudo demostrar que las compras fraudulentas se hicieron cuando estaba en la URV

Los establecimientos estafados se pusieron en contacto con la empresa Effico para que gestionara las deudas. La compañía reclamaba 39 euros por la compra de un teléfono móvil en Albacete y también 1.020 euros por otra compra de electrodomésticos en Onda, en Castellón. Durante los días que se realizaron estas compras fraudulentas en junio de 2006, Manuel estaba de exámenes en la Universitat Rovira i Virgili (URV). El centro y los profesores tuvieron que justificar que había asistido a clase y también a las pruebas para demostrar que alguien se estaba haciendo pasar por él. También hizo constar que en esas mismas fechas estaba trabajando en un centro comercial de Tarragona. 

En la documentación que el banco Cetelem aportó durante el juicio sobre los datos de Manuel, estos tan solo coincidían con su nombre y apellidos y su número de DNI. Pero su domicilio constaba en una dirección de Albacete. 

Finalmente Manuel ganó el juicio contra Cetelem aunque no llegaron a saber quién fue la persona que había realizado las compras en nombre suyo. Cuando la entidad bancaria se dio cuenta de que habían suplantado la identidad quería retirarse del juicio pero entonces los padres del joven dijeron que no. Él y su familia fueron indemnizados con 205 euros para poder pagar su abogado. Después de demostrar su inocencia, decidieron no denunciar al presunto estafador para ahorrarse dolores de cabeza y abogados. 

Pero ahora después de más de diez años se dio cuenta de que aún seguía en la lista de morosos cuando fue al banco a pedir un crédito para comprarse un coche. Pero salir de ahí está siendo toda una odisea burocrática. 

«Le han perjudicado la vida a mi hijo y encima nos costará mucho más que lo saquen de donde lo metieron sin motivo», explica Francisco, el padre de Manuel

Francisco, el padre de Manuel acudió al juzgado para denunciarlo, pero según explica, le recomendaron que se buscara un abogado que le ayudara a salir del registro de impagos que elabora la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros (ASNEF). La entidad es conocida por su registro de morosos, el mayor de España, conocido como Fichero ASNEF, que contiene información sobre todas las personas que tienen una deuda impagada con alguno de sus socios: entidades financieras, compañías telefónicas y empresas de suministros, entre otras. 

Pero salir no es tan fácil como entrar. Es la empresa a la que se le debía alguna factura quién debe comunicar a la ASNEF que la deuda ya se ha saldado. 
El padre del joven está indignado con la situación: «Un abogado para salir de la lista de morosos nos costará más que la deuda que le reclamaban (…) pero él no tuvo ninguna deuda. Fue otro señor que le suplantó la identidad. No deberían haberlo metido ahí. Es una estafa. En este sentido, señala que le han perjudicado la vida a su hijo: «Ahora encima nos tiene que costar mucho más que lo saquen de donde lo metieron sin motivo», lamenta Francisco. 

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