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Un fondo buitre se equivoca de almacén y expolia el de una familia en El Vendrell

El material sacado del inmueble fue llevado a un vertedero, pero no les dicen a cuál y ahora no pueden recuperarlo

José Manuel Baselga

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Amparo junto al local de su propiedad al que no puede acceder todavía porque no le han dado las llaves. FOTO: JMB

Amparo junto al local de su propiedad al que no puede acceder todavía porque no le han dado las llaves. FOTO: JMB

Cuando Juan Antonio del Fresno llegó a su almacén en El Vendrell se sorprendió. Alguien había colocado un candado. Además, mirando por debajo de una de las persianas, parecía que el local estaba vacío. Así que llamó a su madre, Amparo. Nadie entendía nada.

La familia llamó a los Mossos creyendo que se había producido un robo y todos fueron al local en los bajos de un edificio que la familia usa de almacén hace años. Efectivamente el local estaba vacío y con un nuevo cierre.

Los vecinos del inmueble explicaron que días antes llegaron varias personas y con hasta tres camiones, en tres jornadas, vaciaron lo que había en el amplio local. 

Era un embargo. Pero la familia tiene la propiedad pagada y no hay cargas pendientes. Acudieron al juzgado donde confirmaron un lanzamiento. El problema es que en el edificio hay dos locales. Y quienes ejecutaron el embargo, se equivocaron. Abrieron y vaciaron el local que no tocaba. 

Mucho material

Ahora además, nadie sabe decir dónde está todo lo que se retiró. «Nos dicen que lo llevaron a un vertedero, pero no a cuál», señala la abogada de la familia. Y había mucho, narra Amparo y también los vecinos del inmueble y otros que reconocen que se llevaron diversos objetos. Y de gran valor.

Juan Antonio del Fresno es piloto acrobático profesional. Ahora está en China para una temporada de espectáculos. En el local guardaba motos (tres montadas y dos a piezas) y herramientas de precisión, además de decenas de neumáticos. Nadie puede dar cuenta de dónde están. 

«También había colchones, muebles, alguna cámara frigorífica, ropa y muchos recuerdos familiares. Las primeras motos de mi hijo, cuadros de mi hija, ropas. Hasta había un kart», explica Amparo.  «Incluso guardábamos cosas de amigos». Imposible detallar todo lo que había, reflexiona Amparo. La familia es propietaria de diversos comercios en Calafell y el local servía de almacén. 

Palos de golf

Un vecino explica que pasó mientras vaciaban el local. «Ví una bolsa con palos de golf. Pregunté qué iban a hacer con eso y me dijeron que me los podía llevar». También hay quien se hizo con neumáticos y herramientas.

La familia, a través de su abogada, ya se ha puesto en contacto con la entidad bancaria a la que señalan como autora del lanzamiento. Pero el BBVA se desvincula de la apertura y de su vaciado, así como del destino que se ha dado al material. 

Explican que el inmueble de ese edificio no era de su propiedad desde hacía tiempo ya que había pasado a ser del fondo buitre norteamericano Cerberus, el monstruo de tres cabezas de la mitología griega que guardaba las puertas del inframundo para que los vivos no pudieran entrar y los muertos no pudieran salir. 

Sin embargo las conversaciones que mantiene la abogada son con el banco, «porque es el que pone en el resguardo del juzgado».

Acciones legales

En todo caso la familia Del Fresno clama que no le interesa de quién es el otro local. El que se abrió es el suyo «y ahora nadie sabe dónde están todas nuestras cosas». Ni siquiera quién acabó vaciándolo. Según explica «la respuesta que nos dan es que eran trastos y  bienes abandonados y que estaba todo desordenado. Eso es mentira».

El lanzamiento del almacén fue el pasado 14 de febrero. «Desde entonces no nos han devuelto nada de lo que se llevaron. Ni tampoco las llaves para poder entrar a nuestra propiedad. «En el resguardo del juzgado se nos dice que las cosas se han llevado a un vertedero». En caso de retrasar una respuesta iniciarán acciones legales.

En casos así no existe ni dolo ni culpa en la acción de vaciado y extravío del material sacado. Es un error, por lo que no puede acudirse a la vía penal. Queda la civil como una usurpación de propiedad y de todos los enseres. Pero esa vía es además lenta y el propietario debería demostrar todo lo que había en el local. Algo imposible.

De hecho el escrito de bienes que la familia asegura que había en el local y que ya ha enviado a la entidad, «y había mucho más», explican que ha sido rechazado y negado.

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