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Un hombre se atrinchera con un cuchillo tras secuestrar a su pareja en Vila-seca

La víctima logró escapar y salir a la calle, donde el agresor la interceptó. Sin embargo, alguien los vio y dio la alerta. Policía Local y Mossos lograron detenerle tras una noche tensa y compleja

Jordi Cabré

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Amenazó con un cuchillo a la policía, clavó levemente una jeringuilla en una mano de un agente y mordió un brazo a otro cuando lo introducían en el coche policial.

Así actuó en la noche del martes y madrugada del miércoles un vecino de Vila-seca de 39 años de edad cuando intentó evitar su detención. Al arrestado se le acusa de detención ilegal (mantuvo retenida a su pareja contra su voluntad), de un delito de lesiones (las agresiones a los agentes), de amenazas (con el cuchillo parapetado en su piso) y atentado contra los agentes de la autoridad (por desobedecer sus órdenes).

La historia de los hechos se remonta poco antes de la medianoche del martes a miércoles, cuando un testigo no daba crédito al ver a un hombre arrastrar a una mujer, cogida por el cabello, y un palo de hierro en la otra mano.

Alertó de ello al 112, que activó patrullas de la Policía Local y de Mossos d'Esquadra, que rápidamente se personaron en la calle Verge de la Pineda para verificar la alerta de un testigo. Mientras las patrullas se activaban, se actualizó la información. El presunto agresor y la víctima estaban en la plaza de l'Església, enfrente del Ayuntamiento, y la mujer se habría refugiado en un bar.

Mientras unos agentes interceptaban al agresor, se trata de un hombre conocido en la ciudad por su hoja de antecedentes delictivos, otros hablaban con la víctima, su pareja de 38 años y vecina de Tarragona, que admitía que se había escapado del piso en un descuido cuando la tenía retenida contra su voluntad.

Él la había amenazado con matarla si escapaba y que iría a su vez a por su familia. Su cuerpo presentaba moratones que evidenciaban que había sufrido posibles malos tratos.

Los agentes, conociendo de sobras al presunto agresor y conociendo la versión de la víctima, procedieron a detenerlo. Sin embargo, el agresor con el palo en la mano no tenía ninguna intención de rendirse y amenazo con el hierro a los policías y mossos, aunque estos lograron quitárselo y procedieron a ponerle las esposas.

El agresor tenía una barra de hierro y llevaba escondida una jeringuilla, que usó contra los agentes

Fue entonces, cuando el detenido sacó una jeringuilla del bolsillo y se la clavó en el brazo de un agente, que soltó al arrestado y alertó del objeto punzante que llevaba escondido.

Aprovechó el agresor para amenazar con la jeringuilla si alguien le ponía las manos encima y huyó corriendo desde la plaza hasta su piso, en la calle Verge de La Pineda. Entró en su interior y se cerró con llave gritando a pleno pulmón que estaba armado y que dispararía si alguien cruzaba el umbral de la puerta.

Policía Local y Mossos pidieron refuerzos, presentándose los antidisturbios en el número 14 de Verge de la Pineda. Los vecinos no daban crédito al operativo policial que estaba sucediendo pasada la medianoche.

La brigada móvil (antidisturbios) no se anda con rodeos y echó la puerta abajo con las protecciones activadas por si había arma de fuego o arma blanca al otro lado. De hecho, el detenido blandía un cuchillo que se lo quitaron de la mano en un abrir y cerrar de ojos, esposándole a continuación. Aún maniatado, el detenido logró morder a un agente cuando lo introducían en el coche.

En las próximas horas pasará a disposición judicial acusado de los delitos de detención ilegal, lesiones, amenazas y atentado a los agentes de la autoridad.

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