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Un mural de 36 metros muestra la historia de Cunit a través de obras de arte

El artista de Vilanova, Julen W junta en una misma escena pasajes de diversos pintores

José M. Baselga

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El mural mide 36 metros con la plasmación de ocho obras de arte.

El mural mide 36 metros con la plasmación de ocho obras de arte.

En la misma pintura en la que coinciden los relojes blandos de Dalí y la masacre de Gernika, circula un tren que permitió el crecimiento de Cunit y un camión como el que se usaba para el contrabando de tabaco que se desembarcaba en la costa y se llevaba a Barcelona.

En los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya las viñas recuerdan el pasado agrícola del municipio. Y así, en creaciones de Sorolla, Manet o Jacques-Louis David aparecen guiños de Cunit que permiten conocer su pasado y cómo ha llegado a ser lo que es.

El mural mide 36 metros.

Es la historia de Cunit insertada en  obras pictóricas célebres como La rendición de Breda, de Velázquez; Le déjeuner sur l’herbe, de Édouard Manet; Niño en la playa, de Joaquín Sorolla) o Los fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya.

El artista de Vilanova i la Geltrú, Julen W,  ha plasmado en un muro de 36 metros escenas que narran diferentes épocas de Cunit. De sus primeros asentamientos a la masiva llegada turistas pasando por una costa totalmente urbanizada.

La obra de Julen W. está en el muro exterior  de hormigón de la biblioteca y la escuela de adultos. En sus más de 36 metros de largo, tiene una altura que va de un metro a tres. 

‘Gernika’ de Picasso y ‘Persistencia de la memoria’, de Dalí. Al fondo el tren que ayudó al impulso de Cunit y el camión del contrabando de tabaco.
 

Ese recorrido histórico-artístico-visual por la historia de Cunit acuden a verlo a diario numerosos vecinos en busca de los detalles que ha introducido el pintor. Para el artista, que tiene su especialidad en la pintura al óleo, «ha sido un reto enfrentarse a una obra de esas dimensiones. He mantenido un estilo como si el hormigón de la pared fuese un óleo».

Julen W. señala que cuando recibió el encargo de la obra ya pensó plasmar el paso de la historia a través de las obras de arte. «Poco a poco las fui combinando e introduciendo detalles que mostrasen la evolución de Cunit». Algunos más fáciles de descubrir y entender que otros. Porque el objetivo también es que quien mira aporte su punto de vista.

‘Fusilamientos del 3 de mayo’, de Goya y  ‘Anochecer en Besalú’, de Augusto Ferrer-Dalmau.
 


Así en el fragmento del mural dedicado a la Edad Contemporánea, cuando la guerra civil deshizo familias y tras la que el pueblo creció, se muestra a una mujer con una criatura muerta en brazos. También el ferrocarril que dio un impulso a Cunit y un camión como los usados para el contrabando de tabaco. Julen W combina en esa parte del mural al Gernika de Picasso y a La persistencia de la memoria de Salvador Dalí con sus relojes blandos. 

El concejal de Cunit, Jaume Casañas, explica que «es la historia de la humanidad y en ella ha estado Cunit». De cuando en los siglos XVI-XVII se desecaban marismas y se talaba el bosque para plantar viña y los piratas amenazaban a los vecinos. Entonces familias pedían protección para librarse de los asaltantes. Todo ello enmarcado en la obra Angelus de  Jean-François Millet.

‘La rendición de Breda’ o ‘las Lanzas’, 1635, de Velázquez. Al fondo las antiguas marismas.

Desde un skyline de Cunit a cuando los cosetanos instalados en la Edad Antigua fueron conquistados por los romanos y a estos les siguieron los visigodos con incendios y destrucción. Una época que puede verse en el Juramento de Horacio de Jacques-Louis David y Varusschlacht, de Otto Albert Koch.

La iniciativa pretende dar color  y narración histórica a un muro gris. Hace unos años, en otro muro de la biblioteca también se plasmaron retratos de autores de todos los tiempos y que ha logrado dar a conocer artistas y obras. También que se respetase una pared expuesta a grafiteros que no van más allá de una vulgar firma.

‘Juramento de los Horacios’, de  Jacques-Louis David y ‘’Varusschlacht’, 
Otto Albert Koch.

En el muro de la historia de Cunit se plasma cuando la filoxera arrasaba las viñas.  También las disputas con los musulmanes y con Cunit vinculado al castillo de Cubelles y que se muestra de forma velada en la obra La rendición de Breda, de Velázquez. 

El objetivo es que cada uno de los cuadros despierte el interés de cuál es su relación con la historia de Cunit. En este sentido el mural se convierte en un elemento didáctico. «Pretendía que los vecinos se preguntasen el por qué», explica el artista.

Llegada de turistas a Cunit.

La iniciativa de Cunit supone un reconocimiento al arte urbano mostrándolo en lugares destacados de la ciudad. Casañas señala que hay que poner en valor ese arte y que se integre en el paisaje. 

En Calafell

Calafell también ha apostado por poner en valor el arte urbano. En julio el reconocido grafitero Berok plasmó un mural en la piscina exterior del complejo deportivo Vilarenc Aqua en el que se muestra al Bot Salvavides y al castillo medieval de la localidad (puede ver la obra y cómo se hizo en la web del Diari).

El skyline de Cunit

También en Calafell un mural recuerda al Peke, un deportista de la localidad que falleció recientemente y cuya imagen se ha plasmado como recuerdo en el que fue su gimnasio.

También en Calafell el gris edificio del antiguo mercado municipal, que hoy es una sala polivalente que acoge actividades populares, se ha cubierto con pinos y plantas pintados de manera que parece un gran bosque

Además de suavizar el paisaje urbano, según se explicó, recuerda a los pinares que hace décadas había en primera línea de playa y que el urbanismo desmedido hizo desaparecer.

Le déjeuner sur l’herbe’ (Manet) de 1863 y ‘Niño en la playa’ (Sorolla).

Como el urbanismo desmedido también hizo desaparecer el idílico paisaje de Cunit de hace ya siglos. Julen W lo muestra en su gran mural con una escena en la que se ve la llegada de turistas en un descapotable hacia un nido de pisos tras los que se adivina el mar y un avión (ahora vuelan muy bajo por la zona), recorre el horizonte.

 Nada que ver con el idílico paisaje mediterráneo con una familia en su cabaña, el fuego encendido y con el bosque y las marismas, todavía respetadas, inspirada en la famosa pintura de Edouard Manet Le déjener sur l’herbe y en El niño en la playa de Joaquin Sorolla.

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