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Un perro salvaje mata a 50 ovejas en Cambrils

La Patrulla Verde con la colaboración de los Agents Rurals y Mossos capturan un mastín tras una semana de investigación

Jordi Cabré

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Imagen de ovejas masacradas parecidas a las que se encontraron en la explotación ganadera de Cambrils.

Imagen de ovejas masacradas parecidas a las que se encontraron en la explotación ganadera de Cambrils.

Ha sido una semana larga de trabajo. Durante el camino, unas 50 ovejas de diferente tamaño han perdido la vida. Adultas, crías... el propietario de la finca ganadera de Cambrils estaba desesperado. El valor de los animales es cuantioso, aunque la cifra no se ha dado a conocer. 

Cada vez que llegaba a la explotación, se encontraba con animales descuartizados, a medio comer o simplemente agonizando tras recibir las potentes mordeduras de sus fauces.

El mastín actuaba con precisión quirúrgica, entraba por debajo de la valla haciendo un agujero en la tierra y una vez cruzaba, atacaba a placer hasta saciar su hambre. Luego, salía por el mismo agujero.

El propietario desconocía qué animal le estaba haciendo una sangría en su rebaño y pidió ayuda.

La coordinación entre los Agents Rurals y la Patrulla Verda, la unidad de la Policía Local especializada en la vigilancia medio ambiental de Cambrils, consiguieron elaborar un plan para poder capturar el animal cuando se dispusiera a cazar. También participó la Unitat de Medi Ambient de los Mossos.

Los Agents Rurals cedieron una jaula para capturar jabalíes. Esta jaula tiene una puerta que se deja abierta y que el animal al entrar dentro pisa el mecanismo que baja la puerta, como una guillotina, impidiendo que pueda abrirla de nuevo.

Para poder seducir al animal a que entrara, en el interior de la jaula pusieron parte de estos corderos masacrados. El objetivo era que el animal, luego se descubriría que era un perro salvaje, entrara a por la comida fácil y quedara atrapado.

La jaula se puso a media semana. Y cada día se comprobaba si entraba o no el depredador. Al final, según explican fuentes conocedoras del caso al Diari, el éxito llegó este domingo. El mastín entró por debajo de la valla y se fue en busca de comida. Cuando entró y accionó el mecanismo, la puerta de la jaula se cerró, quedando atrapado y sin poder salir.

A la mañana del domingo, la Patrulla Verde se acercó a comprobar si había dado resultado la trampa y comprobó que había un animal encerrado. Era un mastín sin dueño. El perro debe pesar más de 30 kilos y con su corpulencia y fuerza podía capturar y matar a estos corderos con suma facilidad.

Desde el domingo, el animal está en la Última Llar (la perrera ubicada en el término municipal de Riudoms) a la espera de qué hacer con él. Y la explotación ganadera vuelve a recuperar la tranquilidad, tras la masacre sufrida por este mastín.

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