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Costa Educación

Vuelta a clase con sabor agridulce

Total normalidad en el primer día de colegio en Cambrils. Pero una normalidad relativa. Los hechos del 17 de agosto siguen en la memoria de todos. Y los centros se preparan para abordar el tema en el aula
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Un grupo de alumnos, en un aula de la Escola Cambrils, este martes, justo antes de empezar las clases. Foto: Pere Ferré

Un grupo de alumnos, en un aula de la Escola Cambrils, este martes, justo antes de empezar las clases. Foto: Pere Ferré

Vega está a punto de empezar P5. Está muy nerviosa. «Como una moto», explica su madre. Pau dice que está bien. Pero le duele la barriga. Cosas del primer día. Junto a Lluís, está preparado para la nueva aventura. A su lado, decenas de niños aguardan ante la puerta de la Escola Cambrils para arrancar un nuevo curso. Uno más, y dentro de la total normalidad. Pero es una normalidad relativa. No hace ni un mes de los atentados que sacudieron Cambrils. Y no será fácil abordar el tema. Lo reconoce Cristina, madre de Eric, un alumno que empieza cuarto de primaria. «Cuando ocurrió todo, primero intentamos que él no se enterara. Pero al final fue inevitable. Lo veía por la tele, salía por todos lados. Se asustó un poco. Ahora todo está mejor, pero tiene miedo y no se atreve a quedarse solo en casa», afirma.

Es una cuestión delicada. Difícil de abordar. Los docentes están preparados. Saben que, un día u otro, el tema deberá tratarse en el aula. «Empezamos el curso como si fuera todo normal. Porque realmente lo es. Pero hemos introducido en el plan de convivencia las directrices del Departament d’Ensenyament específicas para abordar esta cuestión», cuenta la directora del centro, Montse Planas. «Si sale, se debatirá con normalidad, y también con sensibilidad», añade, mientras anda arriba y abajo, ajetreada, cuando acaba de sonar la sirena que anuncia el inicio de las clases.

Ensenyament pone a disposición de los centros material para tratar en clase el tema de los atentados

Orientaciones y recursos

Y es que la Generalitat ha aportado distintos recursos educativos que servirán a los centros para debatir cuestiones como el terrorismo. Se trata de un documento que ofrece orientaciones para que el profesorado trabaje este tema con los alumnos, facilitando que puedan expresar inquietudes e incidiendo en la prevención de conductas de odio y discriminación o de repliegues identitarios. «Son actividades didácticas preparadas para cuando salga el tema. Pero debe ser de forma natural. No vamos a forzarlo», señala la directora. Y es que, dentro de la normalidad, no se puede obviar lo ocurrido. «Lo han vivido aquí, en su casa, y esto da miedo. Acabará saliendo el tema, seguro», apunta el secretario del centro, Albert Sanjuán.

Llevan años con el plan de convivencia en marcha. Y funciona. Pero a raíz del atentado, el Govern ha preparado los nuevos documentos. La idea es que ayuden a aclarar dudas. Solucionar problemas y tratar de que los niños, a su manera, asimilen lo que ha ocurrido este verano en Cambrils   en Barcelona. Según figura en la web del Departament d’Ensenyament, buscan «facilitar que el alumnado pueda expresar las emociones y sentimientos así como las dudas generadas en relación a los atentados, y reforzar los vínculos para cohesionar los grupos».

Al margen del punto de excepcionalidad, normalidad absoluta en los colegios de Cambrils. La postal típica de cada año

Al margen de este punto de excepcionalidad, normalidad absoluta en Cambrils. La postal de cada año. Coches acumulados a las puertas del colegio. Pitidos y retenciones en las rotondas. Padres y madres ajetreados. Niños llorando. Otros con cara de asustado. Y otros contentos de volver y ver a sus amigos de nuevo. 

También colas en secretaría. Kiara Vega espera arrancar en P3. Su madre, Sonia, la lleva en brazos. Está entusiasmada. Pero deberá volver a casa. Son días de adaptación. Y a ella le toca por la tarde. 

Fuera, grupos de padres se saludan. O se despiden. Algunos comentan también lo vivido este verano. «Es que ocurrió al lado de casa. Todos conocemos a gente que lo vivió. Que estuvo allí aquella noche de agosto», comentaba una madre. Pero aun así, insisten en la palabra normalidad. En regresar a la rutina. Salir a la calle y no tener miedo. «Creo que lo hemos hecho bien desde el primer día. No hemos dejado atrás nuestros planes. Y hay que seguir, aunque está claro que en el colegio saldrá el tema», señalaba un padre. La mayoría coinciden: hay que dar tiempo al tiempo.

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