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Los comercios de la Costa Daurada cierran la temporada lejos de las cifras de 2019

A pesar de recuperar parte de la facturación, el sector todavía arrastra el golpe de la pandemia y afronta nuevos lastres

| Actualizado a 23 octubre 2022 07:00
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Parecía que esta iba a ser la temporada para recuperar el terreno perdido los dos últimos veranos por culpa de la pandemia. Sin embargo, la mejora en las cifras de pernoctaciones y el regreso del turismo internacional no se han traducido en una gran campaña para el comercio de la Costa Daurada. Así lo explican los empresarios de Cambrils, Salou y Torredembarra, que coinciden en señalar que los niveles de ventas han crecido respecto al pasado año, pero que todavía no se acercan a los previos a la pandemia. Además, el sector afronta nuevos problemas, como la subida de los precios o los problemas con los suministros, que impiden hablar de una recuperación tras el duro golpe que supuso la crisis sanitaria.

«Venimos de dos años muy malos y este verano ha ido mejor, pero no tanto como se esperaba», reconoce Juli Vilaplana, presidente de la asociación Shopping Salou. La peor parte, apunta, se la han llevado las tiendas de moda, mientras que otros sectores como las empresas de electrodomésticos o de reformas sí que han experimentado un repunte importante de la actividad en Salou por el regreso de las segundas residencias y el alquiler vacacional.

«Ha habido una mejora, pero no llega a los objetivos ni a la recuperación que se esperaba respecto al 2019», concuerda la representante de la entidad, Lluïsa Giménez. Más allá del nivel de ventas, manifiesta que «la situación es complicada. Hay un aumento generalizado de los precios, la luz, el transporte, problemas de stock... Urge un poco más de normalidad». Aun así, asegura que el comercio salouense está sobreviviendo sin sufrir muchos cierres e incluso con nuevas tiendas. «Muchos de los cierres que se han producido han sido por jubilación. Antes, un comerciante que llegaba a la edad para jubilarse, quizá continuaba activo algún año más, pero con el panorama actual prefieren cerrar», explica Giménez.

«Hay más turistas, pero las estancias son más cortas y eso hace que tengas menos días para fidelizar clientes», Juli Vilaplana (Shopping Salou)

El buen tiempo ha sido un factor beneficioso para los comerciantes de Salou durante todo el verano y también en septiembre y octubre, con una temporada que se ha alargado incluso entre las tiendas de las zonas más turísticas. En el lado opuesto, el presidente de la entidad señala dos grandes problemas que han perjudicado las ventas esta campaña. Por un lado, «ha habido más llegadas de turistas, pero las estancias han sido más cortas. Eso implica que tienes menos días para fidelizar clientes. Si vienen cinco días y uno van a PortAventura, no tienes tantas oportunidades de que vengan a comprar a tu tienda», señala.

Sin turistas rusos

Por otro lado, desde la asociación también han detectado que los límites de equipaje de las compañías aéreas, cada vez más estrictos, impiden que los turistas internacionales se animen a comprar ropa o calzado. «Es un tema que se está poniendo muy complicado. Los turistas ya vienen con el equipaje justo y no pueden llevarse casi nada», lamenta Vilaplana. La pérdida del turismo ruso y el afianzamiento de las compras on-line con la pandemia son otros hándicaps que subrayan desde Shopping Salou.

Mientras, desde la Unió de Botiguers (UB) de Cambrils, su presidente, Tomás Sierra, asegura al Diari que para los comercios esta temporada turística no ha sido tan positiva como se planteaba en un inicio. «Podemos decir que ha habido mucha afluencia de gente y que se han superado las expectativas en cuanto a las visitas, pero a la hora de la verdad para el empresario no ha sido tan bueno como esperábamos. No ha sido ni buena ni mala, sino intermedia», afirma el cambrilense, que añade que sectores como restauración, hoteles y campings sí han obtenido buenos resultados pero en el caso de los comercios se esperaban un poco más de ventas.

«Ha habido afluencia de gente, pero no ha sido una temporada tan buena como esperábamos», Tomás Sierra (Unio de Botiguers de Cambrils)

Manifiesta que no ha habido un comercio que haya sobresalido respecto a otros negocios. Se han seguido vendiendo ropa, complementos, calzado o electrodomésticos, pero sin el ritmo de antaño. Además, en cuanto al sector de la moda, explica que han tenido dificultades para comercializar aquellas piezas de vestir y accesorios de la temporada otoño-invierno porque las altas temperaturas no han ayudado. «Antes había muchos turistas y gente de segunda residencia que compraban aquí abrigos y zapatos para invierno pero este calor ha hecho que muchos no tengan ganas de entrar en una tienda y probarse un abrigo, botas o jersey», dice el presidente. Lo que sí que ha funcionado son las ferias de rebajas y oportunidades que se han realizado en verano y que han permitido a los comercios liberar su stock.

Momentos inciertos

Un nivel intermedio de ventas y el precio de los suministros disparados que hacen que las previsiones para este invierno sean inciertas. «Pasaremos una época bastante apretados, creemos que será una temporada medianamente buena pero tenemos miedo de qué pasará o no», concluye.

En esta línea se expresa también Alberto Rodríguez, miembro de la Nova Unió de Comerciants i Empresaris de la Pineda: «En verano ha habido mucha alegría y se ha trabajado mucho, pero este otoño también hay mucho miedo por la inflación y el incremento de costes».

En el núcleo turístico de Vila-seca, las sensaciones esta temporada han sido positivas, ya sin restricciones y con el regreso de clientes vitales como el británico o el francés. «Hemos facturado mucho más que el año anterior y hemos recuperado cifras prepandemia, pero la subida de costes hará que la cuenta de resultados no sea tan positiva», admite Rodríguez. Un problema añadido esta campaña, cuenta, ha sido la falta de personal. «Hay empresarios que han tenido que reducir los horarios o incluso cerrar algún día a la semana», expone.

Horarios a conveniencia

Viendo que no les salen los números, no son pocos los comerciantes que han decidido abrir sus establecimientos según vean que hay o no afluencia de gente en la calle. Incluso adaptan el horario a su vida personal. Idoia, de la tienda Aiguamarina de Torredembarra, ha optado por «cerrar dependiendo de lo que tenga que hacer en otros asuntos». Lo único que tiene claro es que los sábado sí que seguirá abriendo.

«A mí me llega mucho material de Italia y en un año el coste del transporte se me ha triplicado», Kathia (Comerciante de Torredembarra)

A Kathia, de La Piccola Boutique, le sucede algo parecido, pero su planteamiento es distinto: «Quizá hago media jornada y abro solo por las mañanas, porque por las tardes e incluso los fines de semana esto está vacío. Es un desastre», lamenta. Kathia, además, incide en el daño que le ha hecho la inflación: «A mí me llega mucho material de Italia y en un año el coste del transporte se me ha triplicado».

Otro factor que hace que los comerciantes de Torredembarra decidan frenar su actividad de cara al invierno es el uso de las redes sociales. Algunos como Daniella, de El Museu, saben que en los meses en los que la afluencia de gente baja, es mucho más probable tener más ventas a través de internet. «Tengo más de 6.000 seguidores en Facebook, son muchas más personas que las que vendrán físicamente en días».

Finalmente, en el caso torrense también hay quiénes, a pesar de ser conscientes de las dificultades de los meses venideros, seguirán manteniendo el horario. Es el caso de Cristina, del comercio Oh La La. Ella asegura que «seguiré abriendo en la jornada normal. Solo hago una semana de vacaciones», pero sí que es consciente de que «la cantidad de gente y ventas de invierno no tiene nada que ver con las de verano» y que, debido a la subida extrema de precios, «me es imposible contratar a alguien sea la época que sea».

Las restricciones de equipaje en los aviones cada vez mayores perjudica a las tiendas
Un nivel intermedio de ventas y los suministros disparados hacen que este invierno sea incierto
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