Hace unos días una tortuga desovó en la playa de Calafell. Tras depositar 147 huevos volvió al mar y podría regresar en unos días para una nueva puesta.
Desde el primer momento se estableció un punto de vigilancia del nido. La mitad de los huevos se llevaron a centros de recuperación para depositarlos en incubadoras con el objetivo de garantizar la eclosión.
También se dejaron en un nido que requiere una vigilancia constante durante las 24 horas para evitar su destrucción por vandalismo o por la presencia de gatos, ratas, perros o gaviotas.
Se establecieron turnos de vigilancia que deben alargarse dos meses, cuando podrían salir las pequeñas tortugas.
Muchos voluntarios se apuntaron pero faltan para la noche de este domingo. La entidad ecologista GEPEC coordina la vigilancia y el reparto de las horas, además de la formación necesaria.
Los interesados pueden inscribirse en https://gepec.cat/conservacio/tortuga-babaua/