Y El Vendrell perdió la Fundació Miró

De la mano de su amigo Joan Perucho, estuvo a punto de dejar su colección en la localidad

11 abril 2019 19:35 | Actualizado a 29 abril 2019 15:36
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El escritor Joan Perucho, que tuvo casa en Albinyana, mantenía una estrecha amistad con el artista Joan Miró, a quien dedicó varios libros. Esa relación hizo que El Vendrell estuviese a punto de ser la sede de la Fundació Miró con obras del artista.

Pero finalmente ese museo sobre el artista barcelonés acabó en su ciudad. El reciente libro El Vendrell, la playa de Montparnasse, revela una situación desconocida para muchos. Pero también diferentes explicaciones de por qué El Vendrell acabó sin lograr un centro cultural de dimensión internacional.

Apel·les Fenosa
El director de la Fundació Apel·les Fenosa de El Vendrell, Josep Miquel García, explica que Perucho propuso a Miró «reservar unas obras para hacer una colección pública en El Vendrell».  En el libro L’Aventura dels llibres lo narra el propio Perucho. Hizo la propuesta a Miró y le puso en contacto con el entonces alcalde de El Vendrell Casimir Coll. Hubo una reunión entre ambos en octubre de 1967 tras la que parecía estar todo a punto. Perucho escribe poco después que «no se por qué, a última hora, El Vendrell se echó atrás»

El alcalde acudió a Palma de Mallorca, donde se instaló Miró. Llevó «la obligada banderita, unos ressolis y unos bufats de El Vendrell. El artista estaba satisfecho. Dispuesto a ceder la obra necesaria para llenar el museo que se proyectaba dedicarle. El alcalde estaba eufórico», como explicaba en ABC en 1993.

El alcalde había pensado en algún palacete de la localidad para destinarlo al arte contemporáneo. A Miró le hacía ilusión tener algo similar al Museo Picasso de Barcelona.

A comer a la Fonda Pi
A Miró le gustaba El Vendrell. En los años 50 paraba junto a su esposa Pilar Juncosa para comer en sus trayectos entre la localidad y Mot-roig. En El Vendrell el artista comía en la Fonda Pi de la Rambla que hasta hace unos años ha estado abierta y que  fundó Josep Solé en 1906.

En el libro de visitas de la Fonda Pi se lee una dedicatoria con dibujo de Miró de 1965. Repetía que por grande que fuese el inmueble para su colección lo llenaría de obra. Pero que todo debía de hacerse bien. Ante notario.

¿Quién es?
Todo avanzaba hasta que el alcalde presentó el objetivo al resto del consistorio. Muchos desconocían quien era Miró. En su tesis doctoral dedicada a Miró, Antonio Boix explica que «muchos decían que aquello eran dibujos de niño. Y se negaron».

Sin embargo Josep Lluís Pascual, muy vinculado a la Fonda Pi y que ha estudiado la historia del local, discrepa del motivo. 

Explica que Miró «tenía una manera de ser particularmente sencilla y de una relación afable y agradecida». Sin embargo Pascual niega que la pérdida de la sede de la Fundació fuese por la negativa del consistorio.  Fue porque el promotor cultural y amigo de Miró, Joan Prats , le aconsejó que era mejor probar en Barcelona. Y la Fundació acabó en Montjuïc.

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