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‘Creo en ti’, cuentos para entrar en círculos virtuosos

El libro de Anna Morató incluye seis relatos y cuatro cartas en los que aprender
y enseñar a gestionar cabreos o enseñar a tener paciencia o perseverancia

PILAR MARTÍN

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Portada del libro ‘Creo en ti’ que fomenta valores como la creatividad y pensar en uno mismo. FOTO: WWW.MEGUSTALEER.COM

Portada del libro ‘Creo en ti’ que fomenta valores como la creatividad y pensar en uno mismo. FOTO: WWW.MEGUSTALEER.COM

Salir de los círculos viciosos y entrar en los «círculos virtuosos», esto es lo que conseguiremos llevar a cabo con los más pequeños con Creo en ti de Anna Morató, un libro con seis cuentos y cuatro cartas en los que aprender y enseñar a gestionar cabreos o enseñar a tener paciencia o perseverancia.

Valores estos a los que se suman el de enseñar a pensar en uno mismo, desarrollar la creatividad o mostrar cuál es el verdadero significado de la riqueza. Un compendio de seis «herramientas» que, según cuenta la autora, si se utilizan, «y ahora más que nunca», harán bien a los más pequeños y a todos los que les rodean.

«Si estás buceando, cuanto más oxigeno tienes es mejor, así que cuando estás pasando momentos estresantes como ahora los valores te ayudan a ver el agradecimiento, la paciencia o la confianza, te ayudan a navegar o gestionar la frustración en tiempos difíciles», dice Morató desde Las Palmas de Gran Canaria, donde vive las experiencias que aborda en estos cuentos junto a sus tres hijos. Porque lo que aborda Morató en Creo en ti (Beascoa) es un compendio de lo que sus pequeños y su día a día viven y le enseñan, situaciones que son iguales a las del resto de niños. Por eso tiene claro que «nunca es demasiado pronto para enseñar valores porque son como los hábitos, hay que ir incorporándolos en nuestra rutina y cuanto antes empecemos mejor».

Aunque comenzó a escribirlo en pleno confinamiento, Morató afirma que la idea de este libro «viene de antes», en concreto de cuando sus padres intentaban inculcarle algo a ella, así como de cuando ella hace lo mismo con sus tres pequeños.

«Tener valores es cuestión de decidir tenerlos o no, y son invisibles. Vivimos en una sociedad tan visual que como son tan invisibles hay que hacérselos visibles a ellos. Por eso uso metáforas visibles, para que los niños y niñas lo vean», afirma la autora.

Se refiere a metáforas como usar dos botones, uno que aplica la solución y otro que alerta del problema, para enseñar cómo afrontar una dificultad tan habitual como es la de tener perseverancia ante cualquier bache.

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