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El Minipop recupera su espíritu lúdico y festivo

El festival calentó motores durante el día de ayer, con talleres y sesión de baile para los más pequeños. Hoy llega el plato fuerte

NÚRIA RIU

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Una de las niñas participantes en el taller de instrumentos. FOTO: ALFREDO GONÁLEZ

Una de las niñas participantes en el taller de instrumentos. FOTO: ALFREDO GONÁLEZ

Aún no es el festival de antes de la pandemia en el Passeig de les Palmeres, pero este año el Minipop recuperaba una parte de su esencia y lo hacía en una jornada preliminar que arrancó por la mañana en el Moll de Costa. Allí, las familias que habían hecho la reserva se encontraron con los talleres de molinos de papel y de instrumentos musicales a partir de materiales reciclados, que se habían organizado por turnos de veinte minutos o grupos burbuja, para respetar las medidas de seguridad.

Entre los participantes, Davide y Patricia, una familia de Italia que está de vacaciones en la ciudad. «Venimos bastante y siempre hay actividades para niños, y esto ayuda a pasar un buen verano», decía la madre. Mientras, al hijo, de nueve años, se le iluminaban los ojos al poner las cuerdas de la pequeña guitarra eléctrica que se estaba fabricando.

El festival descentralizaba sus actos y se estrenaba por primera vez en este espacio, gracias a la colaboración con el Port de Tarragona. «Todo lo que sea ayudar a las entidades e iniciativas que se lleven a cabo en la ciudad, nos ponemos a disposición», decía la responsable del Teatret, Sandra Coloma.

Por su parte, la directora del festival, Núria Serrano, valoraba que celebrar un evento en las circunstancias actuales «es más complejo», ya que los niños «no son tan libres y espontáneos como reivindicamos». Pese a ello, los más pequeños encontraban su válvula de escape con los juegos de agua, que de paso les servían para refrescarse un poco en una mañana en la que el calor volvía a ser protagonista.

Y si por la mañana el agua despertaba la parte más desenfrenada de los más pequeños, por la tarde lo hacía la música.

Y es que a partir de las 19 horas el Minipop se desplazaba a la calle Cos del Bou, donde tenía lugar la silent disco. Una experiencia que invitaba a sus participantes a ponerse unos auriculares y a mover el esqueleto, aunque fuera dentro de un pequeño recuadro delimitado, al ritmo de una música que tan solo podían escuchar ellos.

Hoy el Minipop llega con sus platos fuertes y lo hará con música y actividades durante todo el día en el Camp de Mart.

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